Porque no da lo mismo, vota

Chile 2013 no es el mismodel 2010, ni del 2006, ni del 2000,ni de 1994, ni de 1990.

El Chile de 1990 tenía en su ADN el miedo, el temor, el deseo de poder dormir en paz sin despertarse con agentes de la seguridad o militares en la puerta de sus casas, el Chile de los años siguiente fue el Chile de “no molestemos a los militares”,el Chile de “hagamos lo que se pueda”, el Chile del pedir permisos a las grandes empresas, el Chile de avanzar en reducir la pobreza extrema (entendida como las super pobreza extrema), el Chile de arreglar algo la educación y la salud, el Chile de no hablar ni menos tocar la Doctrina de Seguridad Nacional, el Chile de intentar “humanizar “ la economía neoliberal, el Chile de los Bonos, el Chile de las Ayudas.

Chile 2013 tiene en su cuerpo, en su ADN, a los estudiantes, a Aysén, Freirina, Rengo, Magallanes, Calama, La Reina, El Bosque, Panul, Arica, Hidro-Aysén, todas las etnias, Castilla, Peñalolén, la diversidad sexual, la nación mapuche, las huelgas de los fiscales y de los municipales, del cobre y del Retail, de las cadenas de farmacias y del Registro Civil.

En este nuevo Chile que está surgiendo, los pobres no son sólo los de la franja del hambre extremo, son el 90% cuyos ingresos familiares son inferiores a los $600.000 mensuales, el Chile de los endeudados por “acceder” a la educación superior pagada, el Chile de los que viven para pagar las tarjetas de crédito, el Chile de los deprimidos, el Chile de los tristes, el Chile de los que aún no tienen casas y de los que no pueden pagar las casas que compraron con crédito.

Este nuevo Chile, está empezando a creer que otro Chile es posible, urgente y necesario.

Nadie quiere más de lo mismo, muy pocos quieren cambios solo en la medida de lo posible, si lo posible es definido por la autoridad de turno.Lo posible solo debe determinarlo la fuerza de los movimientos sociales y su capacidad de incidir en el quehacer político, por eso nos estamos jugando, ahí radica nuestra verdadera fuerza, esa es la clave de la construcción de mayorías con vocación de poder.

La gran mayoría entendemos los Programas presidenciales como un punto de partida no como una meta final, queremos construir desde ese punto y con la fuerza de las mayorías expresadas en la calle, pero también en la Cámara de Diputados, en las plazas pero también en el Senado, en las organizaciones sociales y también en los Gobiernos Regionales con Cores elegidos democráticamente hoy, Intendentes también elegidos democráticamente mañana.

Por eso y mucho más, no da lo mismo votar que no votar, y no da lo mismo solo votar, que votar y poner AC (Asamblea Constituyente) en la esquina superior derecha del voto presidencial.

No debemos trasladar mecánicamente el Chile del 90 o del 94 o del 2000 o del 2006 o del 2010 al Chile de hoy, el país, principalmente su gente, está cambiando y empieza a creerse el cuento, hoy podemos y juntos podemos avanzar más, en la construcción de un Chile más justo, un Chile para todos.

El Chile que debemos construir es un Chile sin exclusiones, un Chile de todos para todos, sin las oprobiosas inequidades existentes, donde la concentración económica no sea la base del crecimiento económico, donde el desarrollo no sea solo crecimiento, sino crecimiento sustentable y con equidad, un Chile donde la Educación, la Salud, la Vivienda y la Previsión no sean mercaderías sino derechos, un Chile donde el Estado asuma labores productivas y no quede marginado al papel de simple observador de los que el mercado (bueno o malo o pésimo) haga.

Un Chile que se preocupe de sus mayorías pero también de sus minorías, un Chile donde los niños y los mayores sean discriminados positivamente de verdad, un Chile donde mujeres, hombres y homosexuales tengan los mismo derechos y deberes, un Chile donde trabajar sean una actividad digna, decente y bien remunerada, donde jubilar no sea un martirio sino un alivio, donde vivir feliz no sea una utopía sino una meta realista y alcanzable.

Construir ese nuevo Chile no es tarea fácil, se oponen desde luego los que detentan hace 40 años el poder, los dueños de los grupos económicos y los empleados de la cúspide de sus empresas, los representantes del gran capital financiero internacional,los representantes políticos de esa derecha económica híper poderosa.

Sin embargo, esa oposición también tiene raigambre popular, 40 años de dominación ideológica instalando el individualismo, el consumismo, la fantasía de que todos podemos llegar a ser millonarios si “nos esforzamos”, conceptos sacralizados como “mercado”, “competencia”, “esfuerzo”, “empeño”, “pastelero a tus pasteles” sin lugar a dudas han calado hondo, Pinochet dejó la Moneda con más de un 45% de apoyo, y la derecha ha oscilado en estos 24 años de transición entre un 45% y un 50%.

Hoy existe la posibilidad cierta de que la derecha tenga una derrota de proporciones en la elección presidencial y pierda una parte de su poder en la Cámara de Diputados y en el Senado, esa derrota, sin embargo, no cambiará la correlación de fuerzas centro Izquierda 50%-55% derecha 45%-50%

Por todo lo anterior, es muy importante construir mayorías en todos los ámbitos, este fin de semana en la Presidencia, en el Senado, en la Cámara de Diputados y en los Concejos Regionales, al día siguiente seguir construyendo mayorías en el movimiento sindical, el movimiento estudiantil, los movimientos ciudadanos, las organizaciones comunitarias territoriales y funcionales, los movimientos ambientalistas, los movimientos étnicos, la diversidad sexual todas y cada una de las formas en que se exprese la ciudadanía.

Porque es imperativo construir mayorías no solo cuantitativamente amplias sino que cualitativamente superiores, no da lo mismo votar que no votar, y no da lo mismo por quien votar dentro de cada coalición.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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