Que vuelva Chispita

La experiencia de los últimos años nos viene demostrado, aunque Trump no lo quiera reconocer, que el cambio climático llegó para quedarse y por ello cada vez más a menudo ocurren diversos eventos que nos sorprenden a todos. Por otra parte los chilenos somos por esencia resilientes para enfrentar los golpes de la naturaleza.

Ahora bien, ser resilientes para nada tiene que ver con estar obligados a tolerar que las empresas, que además tienen grandes utilidades, no hagan las inversiones que corresponden para adaptarse y fortalecer su fase operativa frente a  los nuevos desafíos, poniendo como prioridad la calidad del servicio y más aún, cuando se trata de un  servicio básico.

Que caiga nieve en Santiago es un hecho histórico, más aún si el evento cubre toda la ciudad, como ocurrió la semana pasada. No obstante, resulta del todo discutible que cinco centímetros de nieve provoquen una emergencia tan grave que obligue a miles de ciudadanos, especialmente los del cordón oriente de la capital, a estar hasta cinco días sin suministro, eso es indignante. 

A mi juicio la explicación es simple, el Monopolio no genera ningún incentivo para mejorar y por otra parte las multas no duelen lo suficiente. Sin embargo tengo la esperanza que la gravedad de la situación vivida el fin de semana recién pasado promueva los cambios necesarios para que la empresa Enel de una vez por todas se ponga a la altura de lo que los ciudadanos nos merecemos, porque además éste es un servicio por el cual se paga, y no poco. 

Lo más grave de esta situación es que en medio de esta crisis aparecieron voces con bastante credibilidad que señalan que bajo la nueva administración la empresa habría optado, por razones de rentabilidad despedir a los antiguos funcionarios de CHILECTRA, que tenían la experiencia operativa, y externalizar el servicio de mantención a empresas contratistas.

Por otro lado también se dice que éstas últimas tendrían diversos problemas  con la empresa, por ejemplo los plazos que demoran en pagar los servicios y por las condiciones contractuales que cada vez les son más perjudiciales. Si lo anterior fuese cierto tenemos un problema aún mayor, porque nada indica que se vaya a mejorar. 

Quiero fundamentar mi crítica además en temas concretos que además sirvan para mejorar en eventos futuros, que no sólo estoy segura que ocurrirán sino que además muy pronto. Quienes vivimos enfrentando emergencias de diversa índole de manera  frecuente sabemos qué hay problemas que son de la esencia para poder enfrentarlas.

Lo primero es la coordinación con los diversos actores involucrados en ella, todos los alcaldes podemos demostrar que ésta estuvo ausente, y lo que más sirve para graficarlo es que algunos fueron a mendigar información directo a las oficinas de la empresa, cuando debiese ser al revés, cada municipio tiene contrapartes designadas por ellos, pero lamentablemente estas no funcionaron. Mejor hubiese sido que la empresa nos hubiese convocado a todos los alcaldes involucrados para exponernos el plan, pedir colaboración y también sincerar las debilidades para no generar falsas expectativas. 

Lo segundo es la información, vital para mantener a las personas tranquilas y a los municipios colaborando en ello. Sin embargo en este caso, aparte de no existir retroalimentación de la empresa respecto de lo reportado por nosotros y los tiempos de respuesta, de la cantidad de cuadrillas en terreno, de la programación de la reposición, nos encontramos también con respuestas robóticas para los vecinos, con sistemas digitales que cerraban los casos sin haberse resuelto y con información lisa y llanamente falsa de los casos resueltos por comuna, que además a mi juicio temerariamente las autoridades replicaba sin una mínima verificación. 

Lo tercero es la prevención, tema recurrente en este país de catástrofes, es algo que debemos trabajar en conjunto, para evitar lo que se puede evitar, para preparar a la población con consejos mínimos sobre cómo enfrentar este tipo de eventos, dotar de capacidades y conocimientos a funcionarios municipales para que tengan herramientas y colaboren en las primeras horas. 

Para otra columna quedará el rol de los medios de comunicación en esta emergencia, y sólo señalar que muchas veces el efectismo de algunos, no deja ver el trabajo de muchos, generando falsas verdades respecto del compromiso de quienes nos dedicamos día a día a resolver problemas a la comunidad.

Por otra parte no puedo dejar de referirme al plan de compensaciones anunciado por la empresa, a mi juicio un dulce entre tanta amargura, sin embargo eso no será obstáculo para solicitar se restituyan los reales costos y daños de este evento, por ello el municipio de Peñalolen está recolectando firmas para dos demandas, una de comerciantes, cuyas pérdidas son aún mayores y otra de vecinos, cuyo procedimiento tenemos informado en nuestra web. 

Finalmente queda a la vista que el principal déficit de Enel, no se reduce a lo técnico sino que definitivamente al enorme déficit de responsabilidad empresarial y de previsión y finalmente de empatía con sus clientes, y como sabemos que esto de seguro volverá a ocurrir, esperamos que para ese momento hayan aprendido las lecciones y sean capaces de enfrentar la emergencia con más preparación, para lo cual estamos más que disponibles a colaborar.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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