Remembranza de una silueta histórica, Patricio Aylwin de todos

El vértigo propio de la existencia, hace difícil el tratar de escribir con algo de justicia a una vida por medio de unas letras, letras que van impregnadas de flashes, momentos, fotos, imágenes y noticias a la que íbamos corriendo a ver en la televisión o a oír en la noble radio.

La democracia no fue sólo tuya, más bien fuiste parte de ella, de aquella que refleja el estado de los pueblos, esa democracia que acierta el camino o que falla en algunas ocasiones, y que con sus imperfecciones se hace el fiel reflejo de todos nosotros.  

Es fascinante pensar e imaginar el gran desafío de armonizar el vértigo de las múltiples expectativas y la legítima premura. Para en cambio contagiar la mansedumbre a la hora de tener que manejar impulsos y compulsiones, lo que es una prueba que no muchos han superado hasta el día de hoy.

A pesar de estar rodeado de tribunales negligentes, oficiales con el hábito del fácil uso de las armas, el congreso con designados, por mencionar algunos de los impúdicos mecanismos de limitar la incipiente democracia, igual tenías esa sofocante responsabilidad de ser la última voz, lo que implica un profundo sentido de responsabilidad al ser el garante final de una decisión y lo que conlleva. Ya lo habías vivido antes con menos años, con menos canas, en un ambiente enrarecido por demasiados actores externos.

Y aquí viene una gran lección de aquel momento. Tener poder, implica que los aciertos y los errores traen grandes consecuencias, y así fue en tu caso, sufriste severos reproches a lo que podrías haber hecho distinto, y que en cambio, a la hora de tu despedida recibes los honores de aquellos que libremente así estiman que lo mereces por tus obras.

Da la impresión que detrás de toda esa vivencia hay un misterioso mensaje, que se compone de experiencias intensas, de esperanzas y de alegrías. Y al hablar de alegrías, quizás hay alegrías que llegan de una u otra forma, pero con el tiempo las podemos llegar a comprender en su profunda dimensión.

Siendo un ex Presidente, da la impresión que fuiste dueño de nada, algo tan contradictorio en estos días de ostentación y del todo vale por lo aspiracional. Podrías haber recorrido el mundo haciendo negocios y dando charlas, así como lo hicieron sin pudor algunos economistas a punto de cifras frívolas y mentirosas. Podrías haber armado un club de ex poderosos para hacer influencia, pero no sucedió. En realidad no cuadra con la ambición grosera actual. Salta a la vista que el tratar de describir a nuestro líder que físicamente partió, no puede ser lineal, no se puede interpretar ni decodificar con facilidad, es difícil de descifrar, a pesar de los años y de esta cómoda opinología de hechos ya consumados.

No deja de llamar la atención, que a pesar de lo que hagas, marchar, respetar o insultar, como sea igual eres parte de este rito país, de este rito republicano, queriendo u odiando. Al final igual te las arreglas Sr. Aylwin para unir de u otra forma a todos.

Gracias Don Patricio. #AylwinDeTodos

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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