Coescrita con Bruno Nervi, médico jefe Programa de Cáncer UC, director alterno Cecan y presidente de la Fundación Chile Sin Cáncer
El cáncer es hoy uno de los mayores desafíos de salud en Chile. No solo por su impacto en la vida de las personas y sus familias, sino porque sigue estando marcado por una profunda desigualdad de oportunidades. En nuestro país, el acceso a la prevención, al diagnóstico oportuno y a los mejores tratamientos depende todavía, en demasiados casos, del sistema de salud al que una persona pertenece. Y en cáncer, el tiempo importa: esperar meses para iniciar un tratamiento puede marcar la diferencia entre vivir o morir.
Este Día Mundial del Cáncer nos obliga a mirarnos como sociedad. El cáncer no es una cifra ni una lista de espera; son personas concretas, familias que hoy viven la angustia de no saber cuándo llegará su turno. Esa espera prolongada es, en cáncer, equivalente a no tener un ventilador mecánico cuando más se necesita.
Durante la pandemia de Covid-19, Chile demostró algo fundamental: cuando el desafío fue urgente, el país se unió. El sistema público y privado, las universidades, la sociedad civil y el mundo empresarial trabajaron juntos. El resultado fue claro: ningún chileno murió por falta de un ventilador mecánico. Hoy, frente al cáncer, deberíamos tener la misma convicción: no podemos aceptar que alguien muera por haber llegado tarde a un diagnóstico o a un tratamiento.
Enfrentar el cáncer no es tarea solo del Ministerio de Salud ni del Estado. Es una tarea de todos. Y Chile ya tiene ejemplos que muestran que avanzar juntos es posible. Cuando el Foro del Cáncer logró congregar a la sociedad civil, encabezado por el doctor Jorge Jiménez de la Jara, se impulsó nuestra Ley Nacional del Cáncer, un hito que reconoce este desafío como una causa país. Cuando la Fundación Chile Sin Cáncer invitó al mundo empresarial a colaborar junto a la Pontificia Universidad Católica en el Hospital Dr. Sótero del Río, esa alianza permitió que en una década la capacidad para ofrecer quimioterapia creciera en más de 140%, muy por sobre el 70% observado en otros centros públicos de la Región Metropolitana.
Más recientemente, el Centro para la Prevención y el Control del Cáncer (Cecan), se adjudicó 500 millones de pesos del gobierno regional de Antofagasta para formar capital humano y fortalecer a la Universidad de Antofagasta como centro formador de especialistas en cáncer para el norte del país, inicio de una estrategia regional liderada con fuerza y convicción por el gobernador regional.
Estos ejemplos demuestran que cuando nos damos la mano, avanzamos más rápido. Por eso, hacemos un llamado al nuevo gobierno que asume: orquestar a los distintos actores y enfrentar el cáncer con la urgencia que merece. Porque, así como en la pandemia nadie quedó sin un ventilador, hoy Chile no puede permitir que alguien se quede esperando cuando el cáncer no espera.
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