El farreo ancestral

Piñera pudo tener la posibilidad de generar una inflexión en el desarrollo de la cuestión nacionalitaria mapuche, pero recayó en la visión que tuvieron Lagos y Bachelet: zanahoria y garrote.

Es cierto que la propuesta del Gobierno, las Áreas de Desarrollo Indígena, puede generar algún tipo de mecanismo en la relación chileno-mapuche distinto. Pero también podríamos decir que ya perdió una legitimidad de inicio ante la represión que se observó en las comunidades, la nula decisión de dialogar con los huelguistas (que llevan 45 días) y evitar hablar de una amnistía o una re-evaluación sobre la realidad de los presos políticos mapuche encerrados en Angol.

Estos aspectos son importantes para generar “confianza política” entre las dos partes, propio de una herida histórica como fue la Ocupación de La Araucanía y más reciente, los comuneros muertos, los heridos en distintos allanamientos y por qué no decirlo, los mutilados, -los que han perdido ojos, brazos, movilidad de algún tendón- justamente por la actuación de la policía, profundizada desde mediados de año por órdenes de Rodrigo Hinzpeter.

Ahora, los mapuche deben ser autocríticos, el Movimiento Político Mapuche, englobado en sus distintas expresiones representativas no han sabido ponerse de acuerdo internamente en puntos claves para seguir avanzando en una agenda autonómica.

Es más, se percibe claramente un reflujo político que sin duda es aprovechado por la administración de Piñera para encasillarlo en la esfera de la marginalidad y llamarlos derechamente “delincuentes”. Bajo aquello, de que  los gobiernos hacen su trabajo, es también el deber del movimiento realizar el suyo.

El gobierno de Piñera en su propuesta presentada abiertamente el día 15 de octubre, realiza una síntesis de lo realizado por Lagos y Bachelet.Aunque agrega una noción nueva y la cual puede ser importante para ir dando pasos cualitativos al desafío que han planteado los mapuche, “una reforma constitucional que asuma a Chile como lo que es: una nación multicultural, en que dentro de un mismo territorio y bajo la jurisdicción y soberanía de un mismo Estado, coexistan diversas identidades étnicas”.

¿Pero de qué tipo de multiculturalidad nos habla? El movimiento mapuche ha planteado su crítica al modelo neoliberal, sobre todo en lo que respecta a las plantaciones forestales que han dañado perdurablemente el ecosistema del territorio indígena,  trastocando con ello aspectos cosmo visionarios producto de ser Gente de la Tierra, en cosas tan sencillas como plantas medicinales o cursos de aguas ocupadas para remedios.

Por ende,  un multiculturalismo neoliberal puede abrir nuevas heridas y pareciera que la actual administración mira hacia ese eje cuando señala los ejemplos de Nueva Zelandia, Dinamarca o Canadá. Lugares donde estabilidad política, modelo económico y autonomía han dado resultados.

Por ende, suena como una amenaza lo planteado por Piñera cuando habla de una “verdadera integración”, sobre todo cuando en el cuarto pilar, cae una vez más en que se va “asegurar la paz, la seguridad, el orden público”. Debemos también plantear que los mapuche no son delincuentes y una real solución debe pasar por preguntarse ¿por qué la actuación mapuche? Y se verá que una vez más no se da espacio a las demandas político-sociales del movimiento que se han fortalecido desde inicio de la década del noventa.

Sebastián Piñera, con la actuación en Ercilla perdió la posibilidad de escribir una nueva página en la historia de las relaciones del Movimiento Mapuche y el Estado, siendo una prolongación de lo realizado por la oposición.

Por ende, vemos una continuidad estructural desde el Estado, propio de lógicas que miran desde vertientes coloniales. Y el Presidente fue claro, los mapuche son parte “esencial de la historia de Chile” y “profundamente orgullosos de ser chilenos”.

Así, lejos suenan las palabras de quién es considerado el Padre de la Patria de Chile, Bernardo O’Higgins, quién escribió en 1817: “Habrá una paz eterna y duradera entre este Gobierno y sus súbditos con todas las Naciones que habitan desde la otra banda del Bío- Bío hasta los confines de la Tierra”.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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