El feminismo como proyecto globalista

El 2 de septiembre de 2026 falleció Gloria Steinem, periodista y líder de la segunda ola del movimiento feminista y quien fue colaboradora activa de la Agencia de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

Para entender el feminismo como proyecto globalista es importante saber que uno de los objetivos fundamentales de las elites de la alta burguesía del capitalismo global es la reducción de la población en forma de planificación familiar. En este sentido, la Fundación Bill y Melinda Gates se enfoca en expandir el acceso voluntario a anticonceptivos seguros y de alta calidad para mujeres y niñas en países de ingresos bajos y medios, principalmente en el África subsahariana y el sur de Asia. En esta misma línea se orienta Open Society Foundation de George Soros. Para tal efecto, el feminismo de segunda ola liderado por Gloria Steinem era totalmente funcional a dicho proyecto, porque en base a su concepto "lo personal es político" influyó profundamente en los movimientos feministas contemporáneos, transformando las experiencias consideradas privadas en problemas sociales, jurídicos y políticos. En otras, el feminismo instala la esfera privada como relaciones de poder. O sea, nada está fuera de la lucha por el poder. Entonces, esto lleva a que Gloria Steinem influyera en los feminismos actuales de América Latina como una influencia conceptual y transnacional para enfrentar una relación directa de dependencia. Aquí la lucha por la autonomía corporal se instala como un caballo de batalla en cuanto a la lucha por decidir por el propio cuerpo y justificar y legalizar el aborto por propia voluntad y promover la intensificación de la planificación familiar y medidas de control reproductivo. La "Marea Verde" en la región se dedicó fuertemente a esta lucha.

La lucha mencionada asocia la articulación entre distintas formas de desigualdad, como la mirada interseccional al vincular ideología de género con lucha de clase, raza, colonialidad, territorio, orientación sexual, identidad de género y migración. En este sentido, la crítica de Steinem a las jerarquías sociales le permite dialogar con los feminismos indígenas, afrodescendientes, comunitarios y de mujeres trabajadoras.

Todas estas intersecciones de lucha, las relaciona con la propuesta por la transformación de la vida cotidiana, donde la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados se considera un problema económico y político, no una responsabilidad "natural" de las mujeres. Aquí surgen las demandas actuales por sistemas integrales de cuidado, corresponsabilidad familiar y reconocimiento del trabajo no remunerado. Demandas usadas para cuestionar los roles tradicionales.

Efectivamente toda esta lucha con el tiempo se fue correlacionando directa o indirectamente con una disminución de las tasas globales de fecundidad en los países, pero además el cuestionamiento a la vida y la familia fueron los puntos centrales de la lucha política, ya que hechos tan naturales como la maternidad fueron concebidos como un ámbito de las relaciones de poder, desarraigando ideológicamente condiciones propias de la vida, de la familia y de la mujer en favor de una lucha política por una sociedad sin diferencias de roles, lo que sería una dimensión privada-cultural de la sociedad sin clases del comunismo de Marx, lo que Simone Weil critica profundamente, por cuanto se trata de construir una civilización basada en el arraigo y la atención y no en la lucha por el desarraigo. En este sentido, Weil concibe el aborto como una vulneración de la sacralidad impersonal que ya habita en el germen de la vida humana.

Por último, Simone Weil cuestiona todo el feminismo desde la ola encabezada por Simone de Beauvoir, quien crítica una espiritualidad de la renuncia, refiriéndose a Weil, pero esta última además de decirle que no sabe lo que es sentir hambre, cuestiona la visión de Beauvoir y Sartre sobre libertad como proyecto individual, olvidándose del arraigo de las personas y de la ética del cuidado, ignorada por el proyecto.

En conclusión, Gloria Steinem hace del proyecto feminista una lucha de los proyectos individuales, desarraigándolos de su naturaleza y de sus comunidades naturales, cumpliendo plenamente la agenda de las elites globalistas y de la reducción de natalidad en muchos de los países, sobre todo en nuestra región.