Vivienda en Chile, ¿más con menos?

El alcalde Zohran Mamdani recibió la ciudad de Nueva York con un déficit de 12.000 millones de dólares; luego en su primer presupuesto de 124.000 millones de dólares, logró dejar en cero el déficit sin recortes de gastos sociales. Como referencia, en Chile el presupuesto 2026 es de 95.000 millones de dólares y el Presidente Kast prometió durante la campaña rebajar 4.000 millones de dólares en gastos, sin cortar ningún beneficio social.

A estas alturas no sabemos si esa promesa era una metáfora o hipérbole, pero lo cierto es que iniciado el gobierno se ordenó un recorte del 3% a todos los ministerios, y en eso se incluyó al Ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Volviendo al caso de Nueva York, junto con reducir el déficit, la ciudad anunció una inversión de 22.000 millones de dólares para los próximos 10 años para su plan de vivienda, que incluye 7.000 millones de dólares para el desarrollo de 200.000 viviendas asequibles y de ese presupuesto ejecutarán 1.600 millones este 2026.

En Chile, Hacienda a principios de 2026 anunció que para este año disponía de 700 millones de dólares para la construcción de viviendas sociales, lo que en su momento generó polémica, dado que durante la discusión del presupuesto en 2025 se comprometieron 40.000 unidades para el 2026, pero en febrero de este año se mantuvo el número regular de los años anteriores de 20.000 unidades, señalando que durante el transcurso del período se podía llegar a las 40.000 unidades.

Pero luego vino el recorte con el llamado de mayo del actual gobierno, en que el monto disponible para la construcción de viviendas sociales es cercano a los 300 millones de dólares, lo que implicó una rebaja del 60% del presupuesto, quedando en 8.000 unidades a desarrollar este año.

Hay que recordar que el Gobierno tiene como meta la construcción de 400.000 nuevas viviendas, meta que aún no sabemos si es una hipérbole, dado que no se ha presentado un plan formal como lo hiciera el entonces ministro Carlos Montes en julio de 2022, en que se describía como, a través de cuales líneas y donde se enfocaría el Plan de Emergencia Habitacional para la construcción de las 260.000 viviendas en ese entonces.

Si bien el ministro de Hacienda señala que uno puede hacer más con menos, justificando así los recortes a gastos sociales que se dijo que no se iban a hacer, llama la atención que una ciudad con la mitad de habitantes de Chile, con un déficit presupuestario mayor que la meta que tenía nuestro gobierno para rebajar gastos, haya eliminado el déficit, aumentado el presupuesto para la construcción de viviendas manteniendo los gastos sociales haciendo algo que puede sonar muy básico, pero al parecer efectivo, que es aumentar la recaudación tributaria aplicando entre las medidas mayores impuestos a las personas de mayores ingresos.

Chile está aplicando justamente lo contrario para cumplir, entre otras cosas, con la meta de viviendas para ayudar a las familias que necesitan un hogar, y, viendo la experiencia en países desarrollados, pareciera que, para construir viviendas, menos no es necesariamente más.