Después de nosotros, la ciudad

Estos días he pensado mucho en esa conocida frase que dice que "los estadistas trabajan pensando en las próximas generaciones, los simples políticos en las próximas elecciones". Tiene mucho sentido cuando hablamos del Santiago de las próximas décadas. Si queremos tomarnos en serio esa conversación, tenemos que ser capaces de mirar mucho más lejos que el próximo gobierno o la próxima elección.

Días atrás, en el conversatorio "La ciudad a 30 años, infraestructura, barrios y vivienda como proyecto de futuro", coincidí con los alcaldes Tomás Vodanovic y Jaime Bellolio, y con Alfonso Vegara y Alejandra Mustakis. Venimos de lugares distintos y tenemos diferencias; pero coincidimos en que las grandes transformaciones toman tiempo, pasan por distintos gobiernos y no pueden depender del ciclo electoral.

La ciudad que vivimos hoy es consecuencia de decisiones que se tomaron hace 20 o 30 años. Lo mismo va a ocurrir con el Santiago de 2050. Las decisiones que van a definir esa ciudad tenemos que tomarlas ahora. Desde el gobierno de Santiago tenemos una convicción, recuperar la ciudad para las personas. Esto significa poner más donde hay menos, entender la seguridad como un derecho humano, recuperar la naturaleza para la ciudad y transformarnos en brújula y motor. Esto requiere combatir la fragmentación territorial y los silos ministeriales con mayor coordinación y colaboración.

Pero esta conversación tiene otra dimensión. Hacer ciudad también ayuda a enfrentar uno de los problemas de nuestra democracia, la desconfianza. La confianza se recupera cuando las instituciones cumplen. Cuando una obra que estuvo años esperando finalmente se termina. Cuando un buen proyecto sigue adelante, aunque cambie el gobierno. También cuando personas que piensan distinto se sientan a conversar y consiguen ponerse de acuerdo para resolver algo concreto. Ahí es donde la política vuelve a tener sentido para las personas. Y la ciudad nos obliga mucho a eso.

La política tiene que volver a solucionar más problemas de los que crea, porque, al final, construir una mejor ciudad y recuperar la confianza tienen todo que ver.