¿Qué hacer con el desempleo femenino?

Casi medio millón de mujeres en Chile hoy no tiene trabajo. La cifra fue entregada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) a fines de abril y, lamentablemente, no sorprendió: la tasa de desocupación en ese segmento llegó a 10% en el trimestre enero-marzo, dando un salto de un punto respecto al periodo anterior.

Según los datos oficiales, un total de 452.140 mujeres no tienen empleo en el país -la cifra total llega 925 mil personas desocupadas-, a pesar de que están en situación de trabajar, situación que preocupa y nos hace adentrarnos en las razones de por qué no son parte del mercado laboral formal. En la misma línea, debemos remarcar otro indicador: la tasa de ocupación informal a nivel nacional se ubicó en 26,5%, creciendo 0,7 pp. en 12 meses. En las mujeres esta tasa ascendió a 27,9% y llegó a 25,4%, en los hombres, con variaciones de 0,8 pp. y 0,6 pp., respectivamente, es decir, ellas también están en una situación más precaria que sus pares.

Sin duda, para las mujeres que son madres o las que desempeñan el papel de cuidadoras en sus hogares es más desafiante mantener un empleo con jornada completa y de forma presencial. Pero, el mercado -y el Estado-, también deben pensar en ellas para que sean parte del sistema. Así, nuevamente reaparece el proyecto de ley de Sala Cuna Universal, que aún está en discusión en el Congreso, el que debería continuar el debate de manera ágil para dar certezas sobre cómo una mujer hoy puede compatibilizar dos importantes roles: la maternidad y/o los cuidados y tener un empleo.

Llama la atención que este tema, fundamental para la recuperación del empleo femenino, no haya sido parte del proyecto de ley de Reconstrucción Nacional, que ingresó al gobierno en abril pasado. Avanzar en la Sala Cuna Universal permite equiparar la cancha y asignar costos a toda la sociedad por un bien mayor, como es fomentar la natalidad y el trabajo femenino.

También podemos pensar en las medidas activadoras del empleo en la ley de reconstrucción. El Gobierno contempla un subsidio, entregando recursos al empleador para la contratación de personas. Acá se puede hacer un esfuerzo adicional para la contratación de mujeres, adultos mayores y otros grupos a los que les cuesta más ingresar al mundo del trabajo, diferenciando el monto de las ayudas en uno y otro caso.

Sin duda, no hay una "gran medida" que permita enfrentar el desempleo femenino, sino que es un cúmulo de iniciativas las que permitirían atacar aquellos aspectos que lo afectan, tales como el necesario avance en corresponsabilidad, poder de una vez por todas concretar la ley de Sala Cuna Universal y utilizar los recursos públicos en el fomento de la contratación formal. El país tiene 10% de desempleo femenino; un drama que debe llamar a la acción.