Educación rural pública: espacio de conexión, aprendizaje y desarrollo territorial

La nueva educación pública en Chile tiene un componente de ruralidad profundamente significativo. Actualmente, en los 24 Servicios Locales de Educación Pública (SLEP) que se encuentran en régimen, existen 637 establecimientos educacionales ubicados en zonas rurales, lo que representa 40,7% del total, con una matrícula aproximada de 42 mil estudiantes. Un dato no menor es que, cuando el sistema esté completamente implementado -es decir, cuando los 70 SLEP estén en régimen-, la cifra de establecimientos rurales ascenderá a 2.434, lo que equivale al 49,3% del total de escuelas públicas del país.

Es clave comprender que la escuela rural es una expresión concreta de la diversidad y, a su vez, un medio central para avanzar en inclusión y equidad. Estas escuelas entregan a niños, niñas y jóvenes la posibilidad de vivir experiencias educativas valiosas, que no solo contribuyen a su desarrollo personal, sino que también aportan a reducir las brechas de desigualdad entre los sectores urbanos y rurales. En este sentido, el rol de las comunidades educativas rurales se vincula profundamente con sus territorios, favoreciendo un desarrollo local que respeta las culturas, tradiciones y saberes propios de cada lugar.

Los principios de la nueva educación pública -colaboración, equidad, participación y enfoque territorial- se expresan con claridad en la educación rural, donde desde hace varias décadas se han desarrollado espacios que resguardan y promueven estos principios. Un ejemplo concreto de ello son los microcentros y otras redes territoriales de trabajo docente, que han permitido articular el desarrollo profesional entre docentes y asistentes de la educación de escuelas con cierta cercanía geográfica, generando una estructura de coordinación y colaboración pedagógica que fortalece la labor educativa en contextos rurales.

Desde el año 2022, y en coordinación con los SLEP, la Dirección de Educación Pública (DEP) ha impulsado de forma sostenida la Red Nacional de Educación Rural, estableciendo un trabajo articulado y estratégico con las contrapartes encargadas de esta temática en las Unidades de Apoyo Técnico Pedagógico (UATP) de cada SLEP. Este trabajo busca que el sistema en su conjunto sea capaz de dar respuestas concretas y contextualizadas a los desafíos y particularidades del mundo rural.

La acción de esta red se estructura en torno a tres líneas complementarias: la socialización de experiencias educativas y orientaciones para el acompañamiento técnico pedagógico, promoviendo la circulación de buenas prácticas entre los territorios; el fortalecimiento de las comunidades educativas rurales, reconociendo sus especificidades y su rol clave en el desarrollo local; y el desarrollo armónico de niños, niñas y jóvenes, asegurando una educación que promueva el vínculo con los territorios que habitan y que favorezca una formación integral con pertinencia cultural y territorial.

Particularmente desde el año pasado, la DEP ha definido un proyecto estratégico para abordar de forma integral la educación rural pública. En este marco, se ha puesto en valor el trabajo de los SLEP y de sus comunidades educativas a través del boletín "Nuestra Aula Rural", distribuido a toda la red. Este boletín ha permitido destacar múltiples experiencias significativas, como los Encuentros de Escuelas Rurales impulsados por el SLEP Atacama; relatos de vocación docente en territorios rurales de todo el país; iniciativas pedagógicas como el trabajo sobre flora nativa desarrollado por estudiantes del SLEP Chinchorro; y la participación de equipos profesionales en instancias internacionales, entre muchas otras historias que reflejan la vitalidad, compromiso y creatividad de la educación rural chilena.

Ad portas de un nuevo 7 de abril, fecha en que se conmemora el Día de la Educación Rural, recordando a Gabriela Mistral -premio Nobel de Literatura y símbolo de la maestra rural chilena-, es fundamental reforzar nuestro compromiso con las escuelas rurales públicas. Entregar mejores condiciones para su desarrollo no es solo una medida de equidad, sino también una inversión en cohesión social, justicia territorial y calidad educativa.

Cada SLEP ya está avanzando con decisión en este desafío, asumiendo que fortalecer la educación rural no es una tarea secundaria, sino una dimensión esencial para construir un sistema educativo verdaderamente público, inclusivo y conectado con la riqueza de los territorios que componen nuestro país.

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