Objetivos de la Reforma a la educación superior

Los objetivos que se plantea el Gobierno con el proyecto de Reforma de la Educación Superior (ES) aparecen en el mensaje que acompañó al articulado.

Es un proyecto “refundacional”, que modifica las estructuras básicas de la ES, ya que  “reforma completamente el régimen jurídico del sector”, palabras que después se repiten en el texto. La actividad es caracterizada como “mercantilizada”, lo que se pretende modificar.

Los ejes de la iniciativa son: 1) la búsqueda de la calidad; 2) una mayor equidad en la sociedad chilena a lo cual contribuye avanzar en la inclusión, en la cual progresar en la gratuidad aparece como una aspiración prioritaria y 3) la pertinencia del quehacer de las entidades, su inserción en el medio.

Necesidad de la reforma.

La necesidad de los cambios en la ES está planamente justificada, como se puede observar en múltiples ideas manifestadas en los últimos decenios, tanto en las opiniones de numerosos especialistas, los análisis de la prensa y las manifestaciones de opinión pública, cuya expresión más nítida ha estado en “la calle”.   

Las bases del sistema actual son de 1981 (hace 35 años), cuando se realizó la transformación más significativa de la institucionalidad tradicional, incluyendo modificaciones legales que en buena medida subsisten hasta hoy.

En el intertanto ha habido cambios estructurales en la sociedad chilena, que también han afectado al sector, pero que no han surgido de iniciativas generadas en el mundo de la Educación Superior.

A pesar de las transformaciones ocurridas en el país desde el término de la Dictadura, que han  penetrado en la gran mayoría de las actividades socio económicas, la ES ha sido poco tocada desde el punto de vista legal; sigue influida por la ideología neoliberal que ha afectado a toda la sociedad, tanto en sus valores, instituciones como en el papel del Estado.

Se debe agregar que los cambios realizados en 1981 tuvieron un énfasis primordialmente  docente, que era la principal función que realizaban las universidades de ese entonces. La Ciencia y la Tecnología (CyT) tenían un escaso desarrollo, a pesar que como tarea estaba implícitamente asignada a esas instituciones, como también ocurría con la Extensión, fundamentalmente aquellas de carácter artístico.

Sin embargo, hay dos cambios fundamentales en la Es que han ocurrido como consecuencia de los estímulos creados a partir de 1981.

a) La masividad  de la matrícula en universidades e instituciones técnico-profesionales.

b) La proliferación  institucional, para los cuales no se cuenta con la adecuada regulación.

Requisitos para realizar una reforma.

Para llevar a cabo con éxito una reforma se deban cumplir una serie de requisitos.

El primero de ellos es tener claridad en los objetivos que se quiere lograr, para lo cual es necesario establecerlos con precisión, de manera que quienes participen en la trayectoria puedan realizar su evaluación en el tiempo.

Adicionalmente, se deben establecer las prioridades entre esos objetivos, especialmente cuando es una actividad compleja y existen intereses opuestos frente a las metas que busca cumplir la reforma. Este aspecto es particularmente importante cuando existen diversas finalidades que no siempre tienen el mismo interés.

Por otra parte, debe existir consenso entre los impulsadores y los partidarios de la iniciativa. En caso que no ocurra, las diferencias deben resolverse antes de ejecutar la propuesta, pues de otra manera los temas en disenso saldrán a relucir en la etapa de presentación legal de la iniciativa, en el momento de su tramitación parlamentaria.

Otro componente que debe aclararse en la etapa de diseño es llegar a acuerdo en los plazos para la puesta en marcha y su posterior ejecución.

También es una condición primordial disponer de los  recursos humanos y económicos para implementar los acuerdos logrados. Habitualmente se coloca mucho énfasis en si están los medios financieros para ejecutar la propuesta, restando significación a los elementos humanos que deben llevarla a cabo, que en la mayoría de los casos son insuficientemente evaluados.

Lo sucedido con la gratuidad universal de la ES puede servir como ejemplo de una iniciativa en que no se obtuvieron los logros deseados.

En la práctica, la discusión del proyecto gubernamental se inició con la propuesta de avanzar hacia la Gratuidad Universal de la ES. Si bien la proposición estaba contenida en el Programa Presidencial, generó de inmediato opiniones divididas en la propia coalición que respaldaba a la mandataria.

El argumento en contrario fue muy simple. No era conveniente otorgar educación sin costo a hijos de familias de  altos ingresos, sino debían destinarse esos recursos a otras prestaciones que beneficiaran a segmentos pobres de la sociedad, tanto en otros niveles del proceso educacional como en diferentes actividades, como pueden ser salud, vivienda o pensiones.

Como consecuencia, la discusión se trasladó a los partidarios de la Presidenta Bachelet. Aún más,  se dio una situación insólita, los sectores de derecha opuestos a la idea y grupos de izquierda apoyando con pobres argumentos una medida claramente regresiva.

La situación es más sorprendente cuando aparece la limitación de los recursos presupuestarios, lo cual no estuvo presente en el diseño original del propio Programa. Una rápida revisión de los requisitos mencionados para tener éxito en una reforma aclara e ilustra el caso.

Leer versión extendida en www.asuntospublicos.cl

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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