Una silla siempre ocupada

Hace pocos días, el cardenal Fernando Chomali alertó sobre las brechas de comprensión lectora en 4° básico. Un desafío urgente que a su vez implica algo tan elemental como que ningún niño puede aprender si no está en la sala de clases.

En 2025, el 39% de los niños de educación parvularia tuvo una asistencia inferior al 85%, mientras que en educación básica, la cifra alcanzó al 22,9%. Detrás de estos números hay aprendizajes que no ocurrieron, juegos compartidos que se perdieron y oportunidades que serán difíciles de recuperar.

La asistencia se construye en la casa, en rutinas tan concretas como preparar la mochila la noche anterior, acostar temprano a los niños, levantarlos en una mañana fría, darles desayuno y procurar que lleguen a tiempo. Es decir, antes que el colegio, el hogar es el primer eslabón para formar desde los primeros años el hábito de asistir a clases todos los días.

Para fortalecer este hábito, desde Fundación Familias Primero impulsamos por tercer año consecutivo "Viva Chile, Viva la Asistencia", durante agosto, uno de los períodos más difíciles para la asistencia en prekínder. La campaña reconoce a los niños que logran asistir todos los días y, este año, incorpora también a sus hermanos.

Queremos celebrar a esos niños y a las familias que, incluso cuando cuesta, hacen el esfuerzo cotidiano de estar. Cuando la familia y la escuela trabajan juntas, detrás de las cifras de asistencia hay más oportunidades para que los niños aprendan, se vinculen y desarrollen todo su potencial.

Mejorar la educación requiere políticas, recursos e innovación, pero todo comienza con una silla ocupada y un niño presente en la sala de clases.