De neo-colonias y neo-mentiras

Como otras veces, no escribo aquí para complacer líneas editoriales o intereses económico-partidistas. Como tantas otras,  lo hago de un modo “políticamente incorrecto”.

“Muerto de hambre” le gritó un joven jugador de la Roja a otro joven jugador de la Vino tinto. De seguro ofuscado porque esos “muertos de hambre”,  a pesar de sus estómagos vacíos quizá desde cuando, le estaban ganando el partido de algo que, se supone, es solo “un juego”.

Ha pasado casi desapercibido en nuestra manipulada prensa escrita y televisiva por supuesto. No solo se expresa aquí un insulto cualquiera, que no está permitido por las reglas del “fair play” en el fútbol.

Lamentablemente, esa reacción de jugador popular a jugador popular, refleja la penetración de la ideología neoliberalista en la mente de muchos chilenos, en particular referida a la actual situación del pueblo venezolano. 

De un modo u otro, se refleja aquí nuevamente, la dimensión neo colonial de nuestro ethos, de nuestros hábitos y conductas ético-políticas.

No tenemos una visión autónoma e ilustrada de los sucesos históricos. Buena parte de la gente  sigue,  la mayor parte de las veces, las imágenes e indicaciones de los medios de comunicación, mayoritariamente dominados/manejados  por sectores de derecha, aliados todos ellos, al poder que reside entre la Casa Blanca y el complejo militar industrial-financiero, allá en el norte del globo.

Esto se ha intensificado con la formación del  autollamado grupo (o “cartel” como dicen otros) de Lima.

La orientación pro-neoliberal y derechista de buena parte de sus gobernantes, se articula muy bien con las órdenes y pedidos realizados desde  el poder en el país del norte.  

Después de unos años, en que el latinoamericanismo volvió a ver días mejores y promisorios para la unidad e integración de la región (unidad en la diversidad), los presidentes derechistas aupados por la Casa Blanca y los intereses económicos, se han empeñado en liquidar la mayor cantidad posible de instancias de coordinación latinoamericana que se lograron desde fines del siglo pasado y los primeros años de este nuevo siglo.

Es triste observar el espectáculo de condescendencia y obsecuencia de estos dirigentes con el poder estadounidense. Da vergüenza ajena.

Y después, uno los  ve posando de “nacionalistas”, pero no tienen empacho en vender los recursos naturales del país a las transnacionales; de dar todas las facilidades a financistas e inversores; en reprimir a las fuerzas del trabajo o a los pueblos originarios  inmigrantes.

Las elites latinoamericanas, lamentablemente, no son nacionales. Solo de manera contingente les interesa su propio país. Si se les cambian las condiciones de su poder y riqueza, no tendrán problemas en dar Golpes de Estado, o en marcharse rápidamente, adivine usted donde. 

¿Vio la imagen del Presidente Piñera visitando al Sr. Trump en la Casa Blanca? No tuvo problemas en subordinar nuestra bandera al interior de la bandera gringa.  Pero él sí que no sigue doctrinas “foráneas”; piensa solo a partir de la historia cultural nacional y del continente; siempre está citando a nuestros libertadores, solo hace negocios nacionales, no se inspira ni tiene intereses en los USA.  ¡Como se le ocurre!

La oligarquía colombiana por su parte y sus gobiernos, la derecha de allí, ha permitido que los Estados Unidos les instalen más de siete Bases militares . ¿Para qué las necesitamos? ¿Por qué esas Bases están en la frontera con Venezuela?

Tenemos ha muy poco, además, la vergonzosa situación que se dio en la reunión del  Grupo de Lima , donde el Sr. Mike Pompeo se dio el lujo, a través de videoconferencia, de precisar las instrucciones a estos países para intervenir en la República Bolivariana de Venezuela, violando su propia  firma de la Carta Fundamental de las Naciones Unidas. 

Se les ocurrió, por si fuera poco, a los muy “nacionalistas”, inmiscuirse en una disputa territorial marina, y tuvieron que retractarse pocos días después. 

No vaya a ser que el mismo Grupo de Lima ahora independizado de las órdenes de Washington, le dé un día  la razón a Bolivia, y clame a Chile por darle una salida al mar. 

Si usted cree que exagero, pues le invito lector/lectora, a revisar la historia  de nuestra América y a ver allí cómo el dicho de que somos “el patio trasero” de los intereses de Washington se ha cumplido, y nunca  para traer sociedades más justas, igualitarias y libres, no tengo espacio en esta columna para colocar  fechas y países.

Por ahora, Chile, 1973; Argentina,1976; Uruguay,1973; Brasil, 1964;Bolivia,1980; Guatemala, 1954; Honduras, 2009; Panamá, 1989.

La diferencia en el presente, es que ahora el país del norte fabrica, en alianza con factores derechistas y también muchas veces con la anuencia de unas FFAA formadas aun en el  anticomunismo, intervenciones en distintos lugares y países del globo terráqueo con una menor intervención castrense (salvo claro está, Irak,  Libia,  Siria, Afganistán)  y se sirve del Poder Judicial y los golpes “constitucionales” para intentar destituir aquellos gobiernos no serviles a sus intereses.

Hay que recordar a F. Lugo en Paraguay o el caso de Dilma y Lula, en Brasil. Esto es lo que intentan por ahora contra Venezuela.

Sin base político-jurídica montan un gobierno paralelo y con ello, al igual que en Libia, quieren iniciar el camino de la destrucción de ese país.

Claro, acá, supuesto reino del éxito y la tranquilidad (Camilo Catrillanca y otros de por medio), solo vemos las imágenes repetidas de los consorcios mediáticos internacionales. Una sóla voz, una sóla imagen, pura emocionalidad de por medio. 

Nada de contexto; nada de reflexión crítica ; nada de ubicación histórica, nada de elecciones. Siguiendo la rúbrica de Goebbels, “miente, miente que algo queda”, y hazlo todos los días, de manera reiterada, cuatro o tres consignas y frases repetidas una y otra vez.

Es una lástima, que gobernantes que tienen muy bajo apoyo popular, terminen involucrando a nuestros pueblos en intervenciones extemporáneas que solo pueden traer, la experiencia está  a la vista, muerte,  caos y sufrimiento. 

No habría que olvidar tan rápido lo que  decía el libertador Simón Bolívar en agosto de 1829 “ (…) los Estados Unidos que parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias a nombre de la libertad”.  Idea refrendada por José Martí  “(…) los pueblos de América son más libres y prósperos a medida que más se apartan de los Estados Unidos”. 

Y conste que no he tenido tiempo para un análisis más serio de la crisis por la que atraviesa la república Bolivariana de Venezuela. Pero hay que empezar por alguna parte,  para recuperar nuestra capacidad de asombro adormecida por tanta tecnología mediática.  

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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