Gran Guerra Patria: reflexiones sobre una gesta épica, histórica e imperecedera

La actual arena internacional se caracteriza por amenazas del uso de la fuerza; armamentos de nuevo tipo, sofisticados y sorprendentes; avances científicos notables en conocimiento, en IA, en innovación y tecnologías; bloqueos comerciales, económicos y financieros; debilitamiento del multilateralismo, en tareas de varios organismos internacionales, y del Sistema de las Naciones Unidas; desconocimiento del derecho internacional; edificación de un nuevo mundo multipolar; engaño y mala fe probados en las negociaciones entre partes; falta de confianza y credibilidad internacionales; guerras no declaradas; injerencismo e intervencionismo inaceptables en asuntos internos de otros; irrespeto hacia costumbres, culturas, idiosincrasias y valores tradicionales, nacionales y populares; medidas coercitivas unilaterales extraterritoriales; sanciones de variado alcance entre Estados y/o grupos de países; uso de la fuerza, sin límites éticos en consecuencias, métodos ni en recursos, afectando derechos cotidianos de poblaciones y pueblos de personas y seres humanos. Y dimanan lacerantes desigualdades, discriminaciones, hambrunas, migraciones internacionales, pesares, pobrezas y tragedias.

Así, reflexiones acerca de la victoria sobre el nazismo en la Gran Guerra Patria son necesarias, oportunas y valederas, ya transcurrido su 81° aniversario, desde 1945, en un nuevo 9 de mayo. Aprehender y aprender de la historia, nunca estará demás, en múltiples esferas de vida societal, ya fueren cognitivas, económicas, estratégicas, geopolíticas, paz y guerra, políticas y valóricas. Y, más aún, cuando aquella victoria no solo fue militar, sino que se trató de una batalla contra una aberración humana, llevada al paroxismo, resumida en el nazismo: acciones, ideología y líderes.

¿En qué estaría actual Europa y el mundo capitalista periférico si hubiere triunfado el nazismo? Metodológicamente, siempre es mejor buenas preguntas antes que apresuradas respuestas. Y, con resurgimiento de conductas y corrientes políticas nazistas no solo en Ucrania y en Europa.

Además, pretendidas tergiversaciones de la historiografía profunda acerca de rol imborrable de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), su Ejército Rojo y su heroico pueblo valiente, en aquella derrota del nazismo, y subsecuente liberación de países y pueblos europeos, son muy demostrativas de hasta dónde puede llegar "la no humanidad objetiva" de seres humanos (J-P. Sartre, 1943), con total cinismo, vestido de virtud iluminadora, siendo que son crueles mentiras.

Militarización en UE, expolia a ciudadanos, ante "amenaza rusa". Dmitry A. Medvédev analiza "La nueva militarización de Alemania: ¿un renacimiento del espíritu o un revanchismo desenfrenado?". Y Otro caso es Polonia: "Tendrá el Ejército más grande y fuerte de Europa", según su ministro de Defensa. Estar alerta, hoy en día, ante aquel resurgimiento, dicha tergiversación y la militarización es tarea estratégica, humana y política, de principios, en política exterior y relaciones internacionales.

La restitución de la verdad histórica, con hechos, es consecuente e inherente con todo lo anterior. Esta puede ser una contribución cardinal para la edificación de un nuevo mundo multipolar, en pos de la paz y la seguridad indivisible para todos, como objetivo estratégico y humano vital:

  • Hace ya 81 años que se firmó acta de la capitulación alemana, el miércoles 9 de mayo de 1945, siendo a las 00:43, en horario de la URSS, acordándose que entraría en vigor 18 minutos después. Firmantes fueron el mariscal del Ejército Rojo Gueorgui Zhúkov y el alemán mariscal de Campo Wilhelm Keitel. El cuartel de la URSS en Karlshorst, Berlín, acogió el histórico hito imperecedero
  • A su vez, ya el lunes 30 de abril de 1945 se había producido aquella imborrable y significativa imagen -más expresiva que decenas de cuestionamientos, dudas e intrigas, y que centenares de páginas y/o miles de palabras- que dejaron para la humanidad y la juventud el sargento Mijaíl Yegórov, el sargento Menor Melitón Kantaria y el teniente Alekséi Bérest, al colocar la bandera soviética en lo alto del Reichstag (actual Parlamento Federal alemán), en Berlín
  • Otro riguroso componente de la verdad histórica, siendo parte inmanente de ella, son aquellos 26.600.000 de ciudadanos soviéticos y soviéticas, civiles y militares, muertos en la Gran Guerra Patria, haciendo que, en esos años, mayoría de las familias soviéticas tuvo algún herido o muerto. Considérese, para dimensionar esta tragedia humana, que la URSS tenía en los primeros años de los '40 del siglo XX, proyectando sus censos de 1937 y 1939, población de 164 millones de habitantes. Agrego, ilustrativamente que, Chile según censo 2024, tenía 18.480.432 habitantes
  • Súmese que URSS perdió un tercio de su riqueza nacional: 1.710 ciudades y localidades fueron destruidas parcial o totalmente, junto a más de 700 aldeas; más de 32.000 empresas industriales fueron inutilizadas; 65.000 kilómetros de vías férreas y más de 4.000 estaciones de tren fueron averiadas parcialmente o inutilizadas completamente; 98.000 cooperativas agrícolas y 1.876 granjas estatales quedaron afectadas y/o inutilizadas, así como 2.800 estaciones de maquinarias y de tractores. Toda la economía se trastocó fuertemente, y el nivel de vida cayó drásticamente. Ningún país en guerra sufrió tales pérdidas en solo cuatro años: 1941 a 1945 (en 1.418 días)
  • Con razón, el presidente Franklin D. Roosevelt, teniendo in mente decisiva batalla de Stalingrado, en mensaje a los combatientes soviéticos, el 2 febrero 1943, señalaba: "Su gloriosa victoria detuvo la ola invasora y dio un giro a la guerra de las naciones aliadas contra las fuerzas de la agresión". Y, después de la batalla de Kursk -la mayor de tanques de la historia-, iniciada en julio de 1943, escribía: "La Unión Soviética puede estar orgullosa con razón de sus heroicas victorias". Además, recordemos que ya a comienzos de 1943 se había roto el muy prolongado cerco a Leningrado
  • Por su parte, Winston Churchill, en mensaje a Iósif Stalin, del 27 septiembre 1944, le escribía: "Precisamente el Ejército ruso sacó las tripas a la máquina de guerra alemana, y, en la actualidad, contiene en su frente a la mayor parte de las fuerzas del enemigo". Y general Charles de Gaulle, de visita en Moscú en junio 1966: "Los franceses saben lo que hizo por ellos la Rusia Soviética, y saben que, precisamente, la Rusia Soviética jugó un papel principal en su liberación".

¿Qué podrían decir, hoy, negacionistas y/o tergiversadores, como Donad J. Trump (contradictorio inconexo), Keir Starmer (político mediocre) y Emmanuel Macron (francés inusual)? Vale comparar históricos liderazgos de sus propios países, con estos actuales engañosos vociferantes en 2026.

¿Y sabrán estos pusilánimes que la URSS asumió el 75% de los esfuerzos militares realizados por la coalición antihitlerania? Y que, además, en todo el período del enfrentamiento militar directo, el Ejército Rojo destrozó 626 divisiones de los países del Eje, de las cuales 508 eran alemanas. ¿Y seguro ya habrán dejado en el olvido la barbarie en aldea de Khatyn, en Bielorrusia, el 22 marzo 1943, donde aquella práctica nazi de arrasar asentamientos enteros, se concretó en la vida de sus 149 residentes, siendo niños y niñas más de la mitad, todos los cuales fueron quemados vivos?

Ahora, en2026, la conmemoración de la victoria en la Gran Guerra Patria se realizó en Moscú, y en algunas regiones y sus capitales provinciales, con emoción y solemnidad inmanentes, sin incluir armamentos y equipamientos, también en caso del desfile militar principal, en la Plaza Roja moscovita. Pero sí con plena memoria histórica, férrea responsabilidad estratégica-política y seguridad requerida para invitados, participantes y veteranos de guerra, en magna ocasión. Así, sin obstáculos se desarrolló 81° aniversario de "la conmemoración más sagrada" del pueblo ruso.

Esto fue extensivo en todos los 143 países donde la Federación de Rusia cuenta con embajadores residentes. En el caso de Chile, la comunidad rusa y todo el personal diplomático de su embajada, consulado y escuela se reunieron el sábado 9 de mayo en la Iglesia Ortodoxa Rusa, de calle Holanda, teniendo liturgias religiosas y dirigiéndose, posteriormente, en el desfile llamado "Regimiento Inmortal" (instaurado en 2012), de caminata reflexiva, con retratos de sus familiares víctimas y participantes en la Gran Guerra Patria, hasta cercana Plaza Ñuñoa, donde hubo solemne conmemoración artística y cultural, con la llaneza, sencillez y sobriedad acostumbradas.

Finalmente, comparto con lectores de estas reflexiones acerca de la victoria sobre el nazismo en la Gran Guerra Patria, expresión que fue acuñada, entronizada y usada por primera vez en edición del diario Правда (La Verdad), del lunes 23 junio 1941, día posterior a la fecha de inicio de la Великая Отечественная Война.

Y, para el suscrito, fue una circunstancia particular haber podido tener en sus manos un grueso volumen empastado del diario del año 1941, y verificar que estaba la edición referida. Fue en los anaqueles interiores de la Biblioteca de Naciones Unidas en Ginebra. El acceso privilegiado lo había obtenido como estudiante-investigador del programa de Doctorat ès Sciences Politiques, Spécialisation en Histoire et Politique Internationales del IUHEI, en aquella entrañable ciudad suiza, gracias a un amable funcionario brasileño, audaz y eficaz, con el cual había establecido buena relación. Eran tiempos lentos, sin celulares, sin internet y casi todo escrito-manual.

Memoria y verdad históricas son siempre buenas compañeras para enfrentar a distorsionadores y tergiversadores de una gesta épica, heroica, histórica e imperecedera, como la reflexionada e informada. También es gloria, honor y respeto silencioso a sus millones de héroes y heroínas, que en paz descansen, con condolencias para sus familiares y sus prójimos; con agradecimientos de un humanista, por sus proezas inimaginables que, permitieron nuestras propias vidas posteriores.