Existe una imprecisión o ignorancia frente a lo que es la ideología. Sorprende el mal uso que se hace de este concepto en nuestra sociedad y en el mundo, por personas que debieran conocer su verdadero significado. Es hora de que seamos rigurosos. La ideología es propia de todo ser humano, ya que constituyen el conjunto de ideas, creencias, valores y representaciones que orientan nuestro actuar. De tal manera que es inherente a nuestra vida.
Las críticas que se hacen a la ideología en definitiva es al ideologismo, que consiste en una aplicación rígida, dogmática y excesiva de una ideología a la realidad, ignorando hechos objetivos o argumentos contrarios, para justificar o mantener una visión determinada.
Es necesario hacer esta precisión en un país donde el ideologismo, especialmente de los extremos, es una conducta muy habitual, muy especialmente en el ámbito político. El ideologismo en la política chilena se refiere a la tendencia de actores políticos a priorizar marcos ideológicos rígidos por sobre la evidencia empírica, el pragmatismo o los acuerdos transversales. La necesaria ideología es llevada a un punto donde reduce la capacidad de adaptación, diálogo y solución de problemas concretos.
¿Qué significa este "ideologismo" en la práctica? En el contexto chileno, suele manifestarse de varias formas:
Sin duda es una grave enfermedad que afecta la vida y el futuro de nuestro país. Es un gran mal de los extremos, que es la manera como se ha estado jugando nuestra política este último tiempo.
Que un partido como el PC chileno, en pleno siglo XXI, se declare leninista parece insólito y fuera de toda lógica política. Desde allí defendió el gobierno de Maduro como democrático, más allá de toda evidencia e incluso contra la visión del PC venezolano que lo reconocía como dictadura.
Por otro lado, los republicanos que tuvieron un importante papel en el segundo debate constitucional, habiéndose logrado un acuerdo de parte de la instancia técnica que representaba a todos los sectores políticos, se negaron a aceptarlo y llevaron sus ideas hasta el final haciendo fracasar definitivamente la posibilidad de contar con una nueva constitución.
Hoy este gobierno ha caído en el ideologismo que lo lleva a sostener sus planteamientos como un dogma más allá de evidencias técnicas que señalan lo contrario o morigeran el resultado. Se inicia un debate en el congreso sobre la ley de Reconstrucción Nacional. Al parecer existe poco espacio para la escucha real, capaz de generar cambios de lado y lado.
El periodo de mayor éxito político en nuestro país, en los gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia, se actuó con una ideología común, pero sin ideologismo; la vuelta a la democracia. Fue un periodo de mucha claridad política debido a profundos análisis y a la capacidad de ir leyendo adecuadamente la realidad del país en esos momentos difíciles y mediar entre lo real y lo posible, lo más propio de la política. Por eso hubo un tremendo éxito en el crecimiento del país y un gran avance en la disminución de la pobreza.
Con ideologismo ningún país crece y se desarrolla. Las miradas cerradas y obtusas terminan llevándolo a un callejón sin salida.
La discusión actual frente a la reforma tributaria está centrada en subir impuestos para financiar derechos sociales o priorizar crecimiento económico para aumentar la recaudación. Expresión del ideologismo.
Desde sectores de izquierda: mayor carga tributaria es igual a mayor justicia social. Riesgo ideológico: subestimar efectos en inversión y crecimiento. Desde sectores de derecha: bajar impuestos es igual a más inversión y empleo. Riesgo ideológico: minimizar brechas sociales, tiempo requerido para lograr los resultados estimados y necesidad de financiamiento estatal.
Es necesario que todos hagamos una profunda reflexión, antes de entrar por un camino del que se sabe cómo comienza, pero no como termina. Lo único claro es que con ideologismo nada bueno se construye.