Los Idus de marzo y las empresas micro-pyme

Cuenta Plutarco, historiador griego que asumió la ciudadanía romana en tiempo del emperador Claudio, que Julio Cesar, general victorioso de la guerra de las Galias, fue advertido seriamente por un vidente, que se “cuidara de los idus de marzo”. Los idus de marzo, mes que daba inicio al año oficial romano, dedicado al dios Marte, se celebraban el 15 de Marzo del año 44, antes de Cristo.

Ese día y por derecho propio, Julio Cesar, impulsado por el fervor militar de sus legiones, se dirigió caminando al Senado y al percibir en la multitud al vidente que le había advertido del siniestro augurio, le gritó, burlón y desafiante: “Los idus de Marzo, ya han llegado…”. A lo que el vidente respondió, con voz profunda,” Sí han llegado , pero aún no han acabado…”.

A los pocos minutos y al ingresar al Senado, fue asesinado por los partidarios de la República, entre ellos su hijo adoptivo Bruto, dando origen a una catástrofe política, a la guerra civil con miles de muertos y al Imperio Romano que duró 500 años.

Hoy en Chile, también tenemos nuestros fatídicos días de marzo. En efecto, circula entre nosotros un rumor persistente y masivo, un cierto pánico asumido como verdad revelada, como un tufillo apocalíptico, que penetra en todos los grupos y comunidades nacionales, apelando a nuestros miedos ancestrales en el sentido que debemos cuidarnos de nuestros idus de marzo, pues continuará la inexorable revolución social, a la cual no es posible oponerse por medios democráticos.

La gente como uno, trabajadores y habitantes de barrios sencillos, en comunas como La Cisterna, donde tenemos el agrado inconfesable de vivir tranquilos, parece también asumir estos temores al mes de marzo. Mes del dios latino Marte. Dios rojo de la guerra.

Pero hay gente común que no les teme para nada. Chilenos de nacimiento y de esfuerzo.

Algunos de ellos viven en mi barrio de La Cisterna y son pequeños empresarios, del tipo Pyme, que contra viento y marea, han decidió emprender pequeños negocios familiares durante el mes de Enero de 2020. Son hijos del rigor, decididos generadores de empleos.

Y lo han hecho a pesar del tono alarmista y cobardón de ciertos grandes empresarios y sumisos economistas que anticipan toda suerte de tragedias financieras, arropados por ciertos corifeos bien pagados y pseudo progresistas que pululan por todos los matinales y noticiarios de la televisión, los que se han dedicado en forma ligera a increpar a carabineros, creando una caricatura de esta policía.

Del árbol caído, esta espuma francotiradora, frívola y cahuinera de la sociedad chilena, quiere hacer leña en el corto plazo. Dicen ser pluralistas y permitir la expresión de todas las ideas.

Y sin embargo al primer entrevero crítico, expulsan a patadas del olimpo comunicacional, desde un  matinal de la televisión al Sr.Hermógenes Perez de Arce por ser quien es y decir lo que piensa. Porque no pertenece al rebaño de borregos, amigos entrañables de los conductores de estos programas que han hecho del chisme, un arte.

Estos que fungen como conductores de la TV, con certeza no han leído jamás la frase de la escritora Evelyn Beatrice Hall, especialista en Voltaire, y por ello, atribuida al filósofo enciclopedista que dice así, “No estoy de acuerdo con lo que Ud dice, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo”.

Pero nuestros amigos emprendedores de la pintoresca y animada Plaza Cervantes de la Cisterna no conocen el miedo y al parecer no se guían por las fakenews que dominan el campo virtual de las redes sociales donde las sencillas verdades son escasas y las notas extravagantes son legión.

Estas empresas pyme se han instalado a fines del año 2019 y a principios de este año, en torno a la viva y populosa Plaza Cervantes con naturalidad y sin temor alguno.

La plaza tiene forma de media luna y es un lugar arbolado, con generosa sombra y prados muy verdes, bien mantenidos por el municipio. Posee juegos infantiles y una multicancha.

Allí, hasta los perros se persiguen alegremente durante la tarde dorada del verano; los padres pasean en coche a las guaguas, siempre relajadas por la brisa amable del atardecer. Es una atmósfera luminosa, plena de la mejor vida urbana, con aire  de barrio tradicional.

En torno a la placita, se instaló hace unos años un restaurant de comida casera con sus cazuelas humeantes, su charquicán con huevo frito y la carne mechada con arroz. Sirven la comida en el lugar a los obreros de la construcción y a los vecinos.

Mas al sur y en la curva de la plaza, se instaló en enero de este año, una estupenda heladería artesanal, con dos o tres mesitas en la calle. Su nombre, Amaraya, de resabios indoamericanos, sus sabores experimentales y su gentil atención reciben mañana y tarde una variada clientela que no ha parado durante este verano que estamos en capilla.

Luego de la heladería Amaraya, se ubica una peluquería denominada Budas Barber Shop y sus dueños, estimulados por el ambiente sencillo y natural, han convocado hace unos días a familiares y amigos para excavar, a modo de minga chilota, el duro suelo del frente del negocio para hacer un jardín cercado, en el cual pronto veremos algún prado gentil.

Mas allá y siempre por la curva del sur, se instaló hace poco un lugar de comida Sushi, donde tampoco falta la clientela de jóvenes delgadas y alegres como cotorras argentinas

Para rematar este círculo virtuoso, el municipio del lugar está terminando la pavimentación de todas las veredas y entradas de vehículos del sector en un magnífico esfuerzo que agradecemos todos los vecinos. El estallido no ha frenado la febril actividad del Municipio.

Por todo lo cual puedo decir que estoy muy orgulloso de ser un pequeño empresario, satisfecho de vivir en este barrio e impresionado por el empuje de mis colegas emprendedores, que al parecer, no tienen miedo del idus de marzo que se nos viene ahora.

Porque y glosando a W. Churchill, no es posible que tantos como varios millones de chilenos, tengan miedo patológico de tan pocos, apoyados por organizaciones políticas que pululan en la sombra, apostando al doble juego, calle e instituciones, arrinconando a una fuerza pública que ha cometido gruesos errores y ciertamente violaciones de derechos humanos, la que sin embargo es la única garantía real de la preservación del orden público en nuestro país.

De fallar carbineros de Chile, como pretenden las asambleas de fachada y los soviet, y cabildos controlados por algunos partidos de izquierda y sus compañeros de ruta, apoyados por periodistas complacientes, nos restará, a quienes no queremos una dictadura a lo Maduro, defendernos invocando como corresponde la legítima defensa mediante la formula solidaria de la autotutela de los derechos civiles según el derecho natural.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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