Desde hace un buen tiempo la frase "los niños primero" se viene utilizando en la política chilena. Con ella se ha esperado señalar que la preocupación por los menores, especialmente los más vulnerables deben estar en la primera prioridad de las políticas públicas y las decisiones de Estado.
Lo anterior debe ser considerado al analizar la decisión del gobierno del Presidente Kast, respecto a los decretos firmados, "por orden del Presidente de la República", por el ministro Rabat, que permitió salir de la cárcel a más de 50 violadores de menores. ¿"Los niños primero"?.
Se ha tratado de señalar que ello era imposible de no hacer, por razones de tipo jurídico, pese a que los gobiernos anteriores, de los presidentes Piñera y Boric, se negaron a firmas esas atrocidades y, dejaron aquello en manos del Poder Judicial. Vale la pena señalar que, en esos gobiernos, pese a considerar que hacer algo así era incorrecto, no se tomaron decisiones para modificar la legislación pertinente.
Sin embargo, el actual gobierno, que desde el presidente hacia abajo proclaman su adhesión a los valores de la Iglesia Católica, no tuvieron empacho en apurarse a dejar salir de las cárceles a los peores delincuentes, abusadores de sexuales de niños.
El ministro Rabat ha tratado de justificar su actuar señalando que "no podía hacer otra cosa", ¿por qué? Sí, muy equivocadamente cree que tenía "obligación funcionaria" de firmar esos decretos, vale la pena hacerse otra pregunta, ¿qué le señalaba su conciencia?
Entre los dejados en libertad está un delincuente sexual que abusó reiteradamente de una menor de 5 años, a la cual seguramente el ministro no conocía. ¿Y, si ella hubiese sido su hija, sobrina o compañera de sus hijos, ¿habría firmado los decretos?
Claro, según su equivocada interpretación de la obligación de firmarlos, negado por la presidenta de la Corte Suprema, si el no firmaba esos decretos, no estaría cumpliendo sus obligaciones. Entonces, la última pregunta es ¿qué es más importante, el cargo público o la conciencia de actuar éticamente?, sobre la base de la premisa de "los niños primero".
Ya sabemos que primó el mantenerse en el cargo. Eso es lo que no hicieron los ministros que lo antecedieron, quienes no tuvieron sanción del estado de derecho del país.
Es posible que haya llegado el momento de que el país se dé un respiro para poder conversar más allá de la intención de ganar adeptos, con frases cliché que luego, al momento de hacerlas realidad su valor desaparece, completamente.
Ojalá las nuevas generaciones, interesadas en la actividad política reflexionen acerca de este "incidente" y sean capaces de poner, siempre, en primer lugar, la ética en sus acciones y no la "mantención en el cargo" o el beneficio para su sector político.
Esta vez, los que estuvieron en el primer lugar fueron los violadores de menores y, los niños, no fueron tomados en cuenta. ¿"Los niños primero"?.