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Los polos se atraen

Ha salido una declaración de 34 constituyentes que se presentan como "Vocería de los Pueblos", una especie de bancada constituyente que señala que la Convención no debe someterse a lo establecido por el acuerdo político. En su documento expresan que "el proceso abierto por los pueblos no puede ser limitado a la redacción de una nueva Constitución bajo reglas inamovibles, sino que debe ser expresiva de la voluntad popular".

Esta Constitución no nace sólo de la demanda del 18 de octubre. Ya en el gobierno de Bachelet II se había iniciado un proceso. Sin embargo, hay que reconocer que fueron los millones que salimos a la calle, y de los más diversos sectores, los que lo impulsamos finalmente y todo fue ratificado por un plebiscito y una elección de constituyentes realizada en base a los acuerdos establecidos.

En base a esas normas la gente voto. Sería una insensatez y falta de seriedad con el mismo pueblo considerar ahora que estos acuerdos pueden cambiarse. Si cuestionan a los políticos que construyeron estos acuerdos por no representar al pueblo, ellos no tienen derecho alguno a suponer que lo representan. Solo alcanzaron alrededor de un millón de votos. Pueblo somos todos los que vivimos, trabajamos y soñamos en este país. Nadie puede arrogarse su propiedad.

El problema hoy no es suponer que es lo legítimo o ilegítimo de las normas establecidas. El país demanda en todas las encuestas diálogo y acuerdos, por lo mismo los 2/3 tienen un gran sentido. No haremos una sociedad mejor si un sector de la sociedad pretende imponerle un camino al otro. Recordemos que al final hay un plebiscito revocatorio.

La historia de este país nos ha mostrado que los polos se atraen. Quienes no quisieron ni aportaron al acuerdo por el Sí y el No ayudaban a perpetuar a Pinochet. Son los mismos que no quisieron aceptar el acuerdo por la paz que nos llevó a gestar este proceso constitucional y más aún, votaron en contra en el Congreso a la reforma constitucional. Si hubiesen ganado hoy no estaríamos a las puertas de una nueva Constitución. En definitiva, hay conservadores declarados y otros disfrazados de progresistas. Me preocupan más estos últimos que los primeros.

¿Qué pasaría si las opciones de esta bancada fueran determinantes en la Convención y con una simple mayoría pretendieran imponer sus ideas? Lo más probable es que el plebiscito de salida lo rechace y todo el sueño quede en nada. Seguiremos con la constitución de Pinochet. O sea, harán el juego a quienes no querían una nueva Constitución. Ese es el dilema, cuando los polos, que se atraen se juntan, generan también cortocircuito y con ello se destruye todo.

¿Qué logran con ello? Defender el status quo.

Al revisar los estudios desarrollado por universidades y empresas de opinión pública, uno se da cuenta que los chilenos somos mucho mas sensatos de lo que creemos. La historia post dictadura también lo ha demostrado. Por lo mismo estas jugadas nunca llegarán a buen puerto.

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