Ni un día más en el sillón de La Moneda

Lo sé. Me van a decir que ustedes no votaron por Piñera, que su candidato era otro, que su candidata era otra. O que no daba lo mismo quien nos gobierne. Me dirán que fueron otros los que llevaron al país a vivir con un gobierno donde la impunidad del sistema de abusos es ley. Que fue elegido democráticamente. Que muchos se dedicaron a jugar al ajedrez en vez de tomarse el poder en serio. Que todos son iguales, que la política no interesa, que no vale la pena votar. Eso también lo sé.

Me dirán todo eso, hasta que de repente, el salto de torniquetes de los estudiantes secundarios como varias veces los días anteriores, hizo estallar la rutina.

Llevo tres semanas prometiéndome a mí misma que escribiría esta columna. Sé que tienen toda la razón. Ahora lo único que importa es lo que nos merecemos los chilenos. Y ni ustedes ni yo nos merecemos ver a Piñera un día más sentado en un sillón de La Moneda ¿Habrá entendido? porque hasta ahora parece que no ha entendido bien.

A 23 días de ese momento, el último reporte del Instituto Nacional de Derechos Humanos establece que desde el 17 de octubre existen 2.009 personas heridas en hospitales, donde 197 tienen lesiones oculares y que 5.629 personas fueron detenidas donde en su gran mayoría son hombres (3.981).

Además, el informe detalla un aumento en las querellas de violencia sexual con 283 querellas presentadas, 52 son por violencia sexual (desnudamientos, amenazas, tocaciones y cuatro violaciones).

Dedicando tiempo en pensar cómo se soluciona la crisis, va quedando claro que Sebastián Piñera no solo carece de la habilidad política para resolver nada, sino que también carece de autoridad moral para liderar un proceso constituyente.

Hace unos días el gobierno se abrió a una nueva Constitución, pero a través de un congreso constituyente.

“Hemos acordado iniciar el camino para avanza hacia una nueva Constitución. Entendemos que es un trabajo que lo tenemos que hacer pensando en el país”, dijo el ministro del Interior Gonzalo Blumel tras reunión con el presidente.

Lo que aún no saben o no quieren saber es que la ciudadanía no confía en el parlamento. Entonces, si es una de las instituciones con menos aprobación ¿es posible que el actual Congreso designe, entre sus propios integrantes, un grupo que va a elaborar una Constitución en un periodo de 12 meses, para, eventualmente, ratificar a fines del próximo año la nueva Carta Magna? No, claro que no.

Para terminar, en un rinconcito de mi corazón se alienta el deseo de ver al gobierno pagar por las violaciones sistemáticas a los derechos humanos que hemos visto desde que comenzó el estallido social hace ya tres semanas.

Ni ustedes ni yo nos merecemos ver a Sebastián Piñera sentado  en el sillón de La Moneda.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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