Sobre acuerdos y deferencias

Sigue retumbando fuerte aquella respuesta presidencial ante nuestra inquietud sobre el desempeño de La Moneda como co - legislador. Un ¡Pónganse a Trabajar! que emplazó a todo el Congreso Nacional, muy diferente a los grandes acuerdos país con que se inauguró esta administración.

Más allá de lo anecdótico, aquel exabrupto develó quizás un desatino del primer tiempo de este Gobierno, porque del Congreso no se puede prescindir, aunque aquella estrategia facilita el camino a La Moneda cuando no cuenta con un oficialismo mayoría en el Congreso. Y así lo pareció al impulsar comisiones a dedo o medidas a través de decreto en materia migratoria, por ejemplo. Y claro, cuando Segpres dice que “no todo tiene que ser ley”, me veo obligado a entregar el beneficio de la duda.

Pero los porfiados hechos nos dan la razón. Es importante respetar la institucionalidad y nos parece absurdo obviar el trabajo legislativo, e intentar buscar soluciones rápidas y efectistas a problemas profundos e injusticias cotidianas. Labor perfectible y en esa línea las reformas impulsadas para aumentar representatividad de la ciudadanía y ofrecer un trabajo de cara a la misma.

Por ello es tan delicado usar el Congreso como marco del fuego cruzado. Ambas Cámaras son el escenario de los acuerdos que se dan en el Parlamento cuando hay quórums que pudieran ser inalcanzables. Desconocer aquello por un afán de posicionarse de una forma específica que puede ser más congruente con el discurso ciudadano o las redes sociales, es una práctica torpe por su corto alcance. Fue lo que se criticó al Gobierno, entonces, ¿cómo nos podremos entender sin la palabra empeñada entre pares?

Capitalizar lo avanzado en justicia social y democracia es impulsar la forma de hacer política que nos ha caracterizado, articulación de las confianzas que trascienden el posicionamiento  de un partido que quiere renovar su mirada. Por esta razón, el refresh feminista no debiera ser obviando un acuerdo “de caballeros”.

En este inicio de lo que los medios han bautizado como “la ex Nueva Mayoría”, es atendible la presión por configurar una fuerza potente que identifique a quienes estamos en Oposición, pero en esa urgencia, es primordial no pasar a llevar lo construido, base desde donde estamos en condiciones para hacer el contrapunto a los gobiernos de Derecha. Es con ellos que debemos ahondar en nuestras diferencias, porque la alternancia se trabaja desde el compromiso, dejando fuera el marketing y el slogan que tanto hemos criticado. 

Hemos sido hasta majaderos en la particularidad de los nuevos procesos de  articulación de las fuerzas políticas. También es cierto que la oposición debe reinventarse para conectar con este nuevo Chile. Ese es quizás el gran desafío, seguir trabajando en esta ruta para replicar una épica común y efectivamente avanzar en equidad social.

Y es en esa línea es que valoramos la disponibilidad del Ejecutivo ante nuestra petición de coordinación, un nuevo esfuerzo que seguiremos impulsando por las prioridades que nos mueven como Oposición.

Al tiempo que debemos estar conscientes que, para ello, la retórica  no es suficiente, y tanto el diálogo social y los acuerdos no pasan y nunca pasarán de moda.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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