Vuelta al Estado en Chile

Si observamos las coaliciones políticas y a lo que las encuestas pueden mostrar vemos que hay una situación crítica irreversible. La coalición de derecha pos-Pinochet está muerta y de resucitar igual será eso un zombi que no representará un pensamiento sólido profundo de su conservadurismo. La izquierda o centro-izquierda que pretende capitalizar o ser una alternativa a la derecha con la Nueva Mayoría sabe que como tal tiene sus días contados si quiere ser una alternativa de real progreso para el país.

Las contradicciones Comunistas- DC pueden limarse y parecer superadas pero reflejan una discrepancia de pensamiento más profundo que hará explosión en algún momento, o hará implosión que paralizará más a la Nueva Mayoría; tampoco puede ignorarse las discrepancias de fondo con la Patrulla Juvenil que no puede llegar a la larga, ideológica y definitivamente al mismo puerto neo mayorista.

Por otra parte y lo más importante es que la oligarquía chilena que ha gobernado y sigue gobernando se fortalece más y más con estas desestructuraciones internas de los conglomerados políticos, y vemos que estaba mucho más fortalecida por las colusiones, coimas y sobornos a parlamentarios, funcionarios de Gobierno y de lo que va quedando del Estado incluido los militares.

La descomposición y perversión moral parecen sin fondo, ni las Iglesias ni cofradías morales se salvan y callan con complicidad. El país está gobernado realmente por la gran oligarquía del poder, del dinero, de las propiedades, de las influencias, de la información, del conocimiento confidencial, crítico y por un Gobierno y Parlamento que son mayormente títeres de esa oligarquía, sin capacidad de discrepar con ella, de tal modo de disputarle verdaderamente el poder en el nombre del pueblo.

Chile no puede seguir en este proceso de no-toma de decisiones cruciales para su desarrollo, integrado, armónico, solidario, plural y actual que lo está llevando inexorablemente a su destrucción moral, institucional, social y cultural; a no ser que quiera eso: caerse a pedazos constituyendo sólo una usina de producción primaria con régimen esclavista.

La UP, la Dictadura Cívico-Militar, pseudo-neoliberal, la Concertación, la Alianza y la Nueva Mayoría se han coludido para destruir el Estado de Chile. Han llevado la desigualdad humana a cifras inimaginables hace 50 años. Sus errores conceptuales en lo ético, cívico, social y factual son de tal magnitud que en las leyes y sus consecuencias se muestra una ineptitud política y en educación cívica que no le va en saga a esos errores.

Se legisla sobre educación gratuita, que no existe; es un eufemismo para satisfacer a la oligarquía que no quiere al Estado como competidor en educación. No se dice lo real, educación estatal con música y control del Estado que somos todos los chilenos que ponemos la plata pero, consecuente con el régimen cívico-militar, no se nos deja poner la música y el control; se le roba la plata a todos ya que se asigna un destino sin su consentimiento; robo instalado con la Constitución y leyes de la Dictadura y las “democráticas” que fueron más neoliberales que las de la dictadura. Esa es la verdad, basta de hipocresía.

La Educación debe, en lo nuclear y central, volver a ser del Estado. Ésta es la única manera de garantizar, no gratuidad (que no existe), sino menor costo posible, equidad, no discriminación, pluralidad, solidaridad, no lucro monetario y formación integral.

El privado ha demostrado su incapacidad para cumplir con estos fines y no puede hacerlo porque invierte para lucrar con dinero en un régimen capitalista neoliberal y con la avidez enorme por la plata y el poder eso lleva y ha llevado a la educación (por lo menos la superior) más cara del mundo.

Puede haber privados, pero el privado debe serlo y rascarse con sus fuentes privadas de recursos. El invento monstruoso de la Dictadura y de sus dueños pseudo-neo-liberales, del Estado subsidiario es simplemente un engendro grotesco para robarle plata al bolsillo de todos los chilenos sin devolución con intereses.

Desde el 74 al 2013 los gobiernos les otorgaron a las pordioseras forestales más de 800 millones de dólares para que se instalaran especialmente en las regiones de la Araucanía, constituyendo un robo legal al Estado, generando un problema étnico insoluble que continúa la guerra de Arauco. Todo esto fue intencionado para congraciarse con la oligarquía que siempre ha sido racista.

¿Cuándo van a congraciarse con el pueblo que los elige y no con las empresas ?

Los ejemplos de ventajas de los sistemas estatales sobre los privados son muchos. El Servicio Nacional de Salud (SNS) se inició en 1952 y se reemplazó por los servicios regionales de salud en 1979, pero sus acciones y normativas especialmente en fomento y prevención continúan hasta hoy.

Entre los 11 quinquenios 1950-5 y 2000-5 Chile descendió su mortalidad infantil en  22.7% en promedio, por encima de Cuba (20.7%) y Costa Rica (18.8%)  y muy por encima de todos los otros países latino-americanos con cifras cercanas a 15%.

A 25-30 años del inicio del SNS el descenso de la mortalidad infantil en Chile fue 46,6% por encima de Costa Rica (36,8%) y Cuba (24,4%). Indicadores similares se dan en el periodo para mortalidad general, esperanza de vida y otros.

Entre otros beneficios están la erradicación de la viruela, el control de la poliomielitis, del sarampión, de otras “pestes” infantiles, la reducción drástica de la tuberculosis, la desaparición de la desnutrición, la generalización de los métodos de regulación de la fertilidad y muchos otros.

No hay empresa en Chile y pocas en el mundo cuyos logros puedan compararse con los del SNS y comparando costos, no la hay en ninguna parte. Así trabajaba el Estado, porque el SNS era del Estado y no del Gobierno. Su Consejo era presidido por un Director propuesto por el Presidente de la República y refrendado por el Parlamento, representantes de las universidades de Chile y Católica, del Colegio Médico y de los gremios de trabajadores de la salud.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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