Cuatro meses de política exterior

Antonia Urrejola Noguera
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Chile y el mundo viven un momento de cambios acelerados y de crisis que representan un fuerte desafío para toda la comunidad internacional. Los retos migratorios, económicos, de seguridad, climáticos y a la democracia nos interpelan a todos por igual. En estos breves cuatro meses de gobierno, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile ha promovido un nuevo ciclo de política exterior, caracterizado por su vocación latinoamericanista desde el sur global; respetuoso de los derechos humanos, del derecho internacional y de los tratados internacionales; cuidadoso y protector del medio ambiente y activo frente a la crisis climática; que promueve la igualdad de género y el resguardo de la democracia. Todo ello en concordancia con lo establecido en el programa de gobierno del Presidente Gabriel Boric.

Esta agenda se ha expresado en todas las instancias bilaterales en las que hemos participado en estos meses. Acompañé al Presidente Boric en sus giras a Argentina, Canadá y Estados Unidos, y encabecé otras visitas a Argentina, Costa Rica, España y Paraguay.

En este último país asistí a la cumbre del Mercosur, esquema de integración del que somos un Estado asociado desde hace 26 años. En esa oportunidad me reuní con el canciller boliviano, con quien identificamos temas en los cuales tenemos interés en avanzar y acordamos trabajar juntos para iniciar una nueva etapa de la relación bilateral, sobre la base de la confianza mutua y de las oportunidades que se abren, teniendo como punto de partida la Hoja de Ruta fijada en La Paz en 2021. Así, se está intentando avanzar con cautela y gradualidad, pero también con claridad y transparencia hacia un nuevo relacionamiento con nuestro vecino, todo ello con la vista puesta en beneficiar directamente a los ciudadanos de ambos países.

Para Chile son muy relevantes las relaciones vecinales y por eso creemos que hemos dado un paso importante, acorde con lo que hemos manifestado el Presidente y yo en varias ocasiones: la necesidad de que la región tenga con una sola voz frente a los problemas que nos afectan a todos.

Por otra parte, nuestra aspiración es recuperar la vocación multilateralista que ha caracterizado históricamente a la política exterior de Chile. Destaco aquí la participación del Presidente Boric en la IX Cumbre de las Américas, desarrollada en Los Ángeles, Estados Unidos, en la que cumplimos todos los objetivos que nos habíamos fijado, reafirmando el compromiso de Chile con la región, así como con otros socios clave; mostrando que somos un país que viene con energías renovadas para enfrentar y liderar nuevos desafíos, y reiterando que Chile es un lugar seguro para la inversión extranjera.

En el ámbito comercial confiamos en que, siempre resguardando el interés nacional, durante los próximos meses suscribiremos el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, que pone al día una alianza que durante 20 años ha sido muy fecunda para ambas partes.

Asimismo, la preocupación de Chile ante la crisis climática se manifestó en la creación de la coalición "Américas por la Protección del Océano'', un espacio de concertación y cooperación política para salvaguardar el ecosistema marino. La vinculación entre la protección del medio ambiente y los derechos humanos se tradujo en la ratificación del Acuerdo de Escazú, aprobado por el Congreso pocas semanas después. Ambos hechos marcan un vigoroso inicio de la nueva política exterior turquesa, ligada a la protección del medio ambiente terrestre y los ecosistemas oceánicos.

También hemos puesto en marcha una política exterior feminista, que tiene como objetivo institucionalizar y hacer transversal el enfoque de derechos humanos y la perspectiva de género. Con ese objetivo, realizamos transformaciones estructurales al interior de la Cancillería e incorporamos una visión feminista en favor de la igualdad de género en las distintas dimensiones del trabajo ministerial.

Ya estamos trabajando y extrayendo experiencias de otros países que han transitado por esta senda, suscribiendo memorándums de entendimiento con Argentina, Canadá y España. Además, a nivel interno, se ha conformado un grupo de trabajo, que cruza las diferentes áreas del Ministerio de Relaciones Exteriores y sus servicios, para delinear e implementar esta política. Y como siempre que uno predica lo debe hacer con el ejemplo, nuestra Cancillería comenzó a aplicar la variable de género para las denominaciones de los cargos de las mujeres en la institución y sus organismos dependientes. Así saldamos una deuda de representación muy grande, ya que lo que no se nombra se invisibiliza.

En suma, hemos avanzado en nuestras relaciones vecinales, en la integración regional, en la presencia de Chile en el sistema multilateral, en el desarrollo de acuerdos comerciales, en la respuesta local y regional a la crisis climática y en una política feminista imprescindible para que nuestra sociedad se desarrolle con más equidad y paridad. Tenemos una agenda en marcha en temas de género, ambientales, energías renovables, comercio, ciencia y tecnología. Trabajamos para proteger la paz y cuidar la democracia. La Cancillería quiere estar a la altura de las exigencias de los tiempos y de las necesidades de los chilenos. Es lo que se espera de nosotros. Y es lo que vamos a hacer.

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