No todo lo que brilla es oro

Cuando se inicia la primavera y comenzamos a percibir un clima más cálido, donde dejamos atrás los abrigos y la gente comienza a vestir más ligero, con tonos más claros y telas más livianas, se inicia también un periodo de angustia para un sector de la población, que ven en la llegada del calor un verdadero enemigo a su autoestima.

Miles de personas inician en esta época del año desesperadas medidas para eliminar los kilos de más y poder llegar en  mejor condición física al verano. Sin embargo, algunos métodos utilizados simplemente no dan resultado o, peor aún, pueden llegar a poner en peligro la vida de las personas: dietas extremas, ejercicio sin supervisión o pastillas inhibidoras de apetito, son algunos de ellos.

Otras de las alternativas que ofrece el mercado son las tradicionales fajas modeladoras o reductoras, que son básicamente prendas confeccionadas con materiales especiales y cuyo objetivo es “amoldar” ciertas zonas del cuerpo por medio de la compresión selectiva.

Si bien estas fajas pueden tener un buen efecto mientras se utilizan, dicho resultado no se mantiene en el tiempo, a pesar de que quienes las recomiendan aseguran lo contrario llegando incluso a prometer la eliminación de grasa a través de la sudoración.

Por el contrario, su uso prolongado puede generar más desventajas que ventajas, tales como un aumento de la presión abdominal, con la consiguiente compresión de órganos internos y del retorno venoso desde las extremidades inferiores, lo que se puede traducir en edemas y problemas circulatorios como trombosis o agravamiento de patologías como la incontinencia urinaria y malestar abdominal por compresión gástrica.

Además, su uso prolongado puede generar problemas respiratorios debido a la presión del diafragma o la compresión inadecuada de nervios, principalmente en las extremidades, debido a diseños no personalizados que pueden provocar síndromes dolorosos.

Es sumamente importante estar informados acerca de lo que ofrece el mercado y  diferenciar estas prendas de las fajas pos quirúrgicas, las que sí cumplen un objetivo terapéutico.

No existen las recetas milagrosas, por lo que es necesario estar alertas y no crearse falsas expectativas a través de publicidad que promete algo que, simplemente, a largo plazo no va a cumplir.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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