Hace unos días cerramos la convocatoria de la sexta edición de 100 Líderes Mayores, un reconocimiento a aquellas personas de 75 años o más que aportan activamente al país y son agente de cambio. Esperábamos una buena respuesta. Lo que no imaginábamos era recibir 4.448 postulaciones, casi dos mil más que el año pasado.
Detrás de ese número no hay solo formularios. Hay miles de personas que decidieron detenerse para decir: "Conozco a alguien que merece ser reconocido". Y ese gesto dice mucho más sobre el país que estamos construyendo que cualquier estadística.
Desde Arica hasta Cabo de Hornos llegaron historias de personas mayores de 75 años que siguen emprendiendo, enseñando, investigando, creando, liderando organizaciones sociales, recuperando oficios tradicionales, impulsando la cultura o acompañando a quienes más lo necesitan.
En tiempos en que solemos asociar el envejecimiento con dependencia o retiro, estas postulaciones muestran otra realidad: miles de chilenos entienden que el liderazgo no tiene fecha de vencimiento.
Quizás el mayor valor de 100 Líderes Mayores no sea seleccionar a cien personas cada año, sino descubrir que detrás de cada una de ellas existen decenas o cientos de ciudadanos que decidieron mirar la vejez desde un lugar distinto: el de la admiración. Ese es el cambio cultural que queremos en Chile.
Debemos dejar atrás los prejuicios y comprender que las personas mayores no requieren una mirada asistencialista o desde la protección, también tienen derecho y ganas de participar, liderar, reinventarse y contribuir al desarrollo de sus comunidades y de nuestro país.
El éxito de esta convocatoria también lo debemos al compromiso de nuestros auspiciadores: Caja Los Héroes, BancoEstado, ILC, UC Christus y la Asociación de AFP de Chile. Así como al de nuestros media partners: Cooperativa, Megamedia, EMOL, JCDecaux y Metro, más el apoyo del Ministerio de Desarrollo Social, la Asociación de Municipalidades de Chile, la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, PubliTV y la agencia creativa La Familia. Junto a todos ellos logramos amplificar el mensaje a diversos espacios y públicos, con una misión que se cumplió a cabalidad: cada vez somos más los que entendemos que el liderazgo no depende de la edad y que el propósito no se jubila.