¿Por qué una pobladora no puede ser Presidente?

Esa fue la afirmación- pregunta de la candidata entrevistada en “Tolerancia Cero” ante las miradas perplejas y con un dejo algo irónico de los entrevistadores.

¿Un poco niña,(a pesar de su edad mediana), un poco ingenua, un poco loca, un poco “pobladora”?

No, la candidata del movimiento originado en la organización de los deudores habitacionales fue radicalmente revolucionaria. A la antigua.Los comunistas de hoy parecieron niños de pecho y vendidos a la oligarquía del poder.

“Estaremos en la papeleta de las elecciones presidenciales”, afirmó con desparpajo y desafiante, después de levantar un discurso que dejaba sin gusto a nada los mejores discursos setenteros.

“Anticapitalismo, constitución hecha para los ricos, el mar privatizado, devolverle el poder al pueblo…”envolvieron su narrativa apasionada y con prosodia pobladora.

Jamás soñó ser entrevistada por la elite de los entrevistadores y, entusiasmada, terminó recomendando (con razón) al programa que incorporaran una panelista femenina.

Y resonó con fuerza su consigna central: “Reforma completa y popular de la Constitución por empresarial, ilegítima y antidemocrática”.¡Asamblea Constituyente queremos!

Interrogada incisivamente (¿para demostrar su ignorancia pobladora?), por los cambios que debiera tener esta nueva Constitución, de forma intuitiva y sin ninguna respuesta certera legal o legislativa, básicamente respondió que todas las derivaciones y formas legales o ilegales del funcionamiento del gobierno y Estado que afectan directa o indirectamente al desarrollo y crecimiento presente y futuro de las personas y al bien común del país, están depositadas en la gestación, forma, fondo y espíritu de ésta.

Y ya está. Esto es lo que se vota finalmente en las próximas elecciones de este año.

Su impulso comienza a ser una marea arrolladora especialmente impulsada por algunos candidatos, los jóvenes, organizaciones populares y ahora profesionales, como lo atestigua la carta recién firmada por distintos abogados.

Eso es lo que resuena en lo profundo. Aunque no le guste a muchos, sí es un planteamiento casi refundacional lo que está en juego.

Esta es la verdadera polarización, y no la de antiguas derechas conservadoras o más liberales, contra las izquierdas más moderadas o más radicales.

Las diferencias y el “centro”, están configurados por las formas y velocidad de realizar un necesario cambio, que creo ya alcanzó un punto de no retorno.

Cuando se habla de la desaparición del centro político, asociándolo a un partido, la DC que se desangra con la pérdida de un 1.000.000 de votos en los últimos 10 años, y de la mitad de sus diputados en los últimos 20 años, sólo basándose en la disolución, que es real, de su capital de identidad, valores y sentido, fallan lastimosamente.

El problema hoy día, es tener o no, la vocación verdadera por los cambios que produzcan un punto de inflexión radical hacia un país dirigido al bien común y con mayor sentido de justicia social.

Un país, donde se reconozca que el valor de las personas, no tiene precio, sino dignidad desde su procreación hasta su muerte. Un país donde se deje de admirar y privilegiar sólo a los poderosos, y no se desprecie, segregue y margine a los débiles.

Donde se pase del “Homo Oeconomicus, al Homo Reciprocans”.

Pero, aun así, no creo que en Chile, llegue a ser Presidente, una mujer pobladora.Eso sí sería un revolución catastrófica, intolerable hasta para los más revolucionarios, y especialmente para su elite.

¿O no?

Nota del autor : Escrito antes del peor simulacro de “debate” realizado el lunes 10.

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