¿400.000 viviendas? Misión imposible

La gestión de la política de vivienda en Chile estos meses ha sido peculiar, durante febrero se anunció que el primer corte para la selección del financiamiento para la construcción de vivienda social sería a mediados de abril, llegó la fecha y ni siquiera había noticias del llamado que debía indicar las condiciones de la selección. El 6 de mayo el gobierno del Presidente Kast publicó el llamado con las condiciones para este año, con varias sorpresas.

La primera gran sorpresa es la reducción del monto para construir viviendas sociales, el que disminuyó 58,8%, pasando de 17.084.065 UF en 2025 a 6.864.440 UF este 2026, es decir, este año se financiará 40% de lo que se financió el año anterior.

Recordemos que la meta que tiene en materia habitacional este gobierno es de 400.000 viviendas, versus las 260.000 del gobierno anterior. ¿Cómo se aumentará la producción de viviendas 50% con una rebaja de 60% del presupuesto? Eso es un misterio hasta ahora, dado que no se ha anunciado un plan formal para lograr la meta indicada.

Llama profundamente la atención esta decisión, ya que el Gobierno ha señalado que la mejor política social es la generación de empleos, por lo que recortar financiamiento para la construcción de vivienda social, en que participan muchas pymes, es una señal totalmente contradictoria, dada la cantidad de empleos que genera la construcción en nuestro país.

Lo más probable es que la respuesta que dé el Ejecutivo a esta situación es que la administración anterior dejó comprometido el 97% del presupuesto total del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, y es necesario aprobar el proyecto de ley de reconstrucción, que incluye entre otras cosas la invariabilidad tributaria por 25 años para proyectos por sobre 50 millones de dólares.

Ojalá que esta estrategia del Gobierno no sea como lo que ocurrió con el Mepco, en que dejaron que los precios de los combustibles subieran, ahorrándose el fisco US$928 millones, pero siendo los hogares los que pagaron la cuenta con mayores precios de combustibles y alzas importantes en los costos producto de la inflación, lo que llevó a que finalmente dieran pie atrás reponiéndolo para evitar mayores alzas, pero el daño ya fue hecho y la UF no va a bajar.

Si una empresa estaba evaluando construir viviendas sociales este año y ve la rebaja de recursos, lo más probable es que se programe para construir otro tipo de viviendas u obras; y si luego hay ajustes, ya será demasiado tarde para sumar a más actores para cumplir la meta de las 400.000 viviendas, el daño ya estará hecho.