El Mapocho como oportunidad para volver a encontrarnos con la ciudad

Coescrita con Gonzalo Winter Etcheberry, diputado FA por Santiago.

Desde antes de la fundación de Santiago, el río Mapocho fue un espacio de vida. A su alrededor se asentaron comunidades picunches, atraídas por el agua, la fertilidad de la tierra y la geografía que ofrecía protección. Sin embargo, con el paso del tiempo, la ciudad le dio la espalda. El Mapocho dejó de ser un punto de encuentro y pasó a ser un límite. Un lugar que se cruza, pero no se habita.

Hoy existe una oportunidad concreta de cambiar esa relación y devolverle al río el lugar que merece dentro de la vida urbana.

La reciente declaración de humedal urbano marca un punto de inflexión. Reconoce su valor ecológico, que es indiscutible, pero también nos invita a mirarlo de otra manera, como parte activa de la ciudad, un espacio donde conviven naturaleza, cultura y vida cotidiana.

Pero proteger no es suficiente. También hay que recuperar, cuidar y activar. Las grandes ciudades del mundo entendieron esto hace décadas. Sus ríos dejaron de ser barreras y pasaron a ser espacios de encuentro y de desarrollo turístico. No fue automático, fue una decisión. Ese es el desafío que tenemos por delante.

En Providencia, avanzar en la recuperación del Mapocho abre una posibilidad real de ir en esa dirección. Algo concreto, un espacio público de calidad, más seguro, más accesible y pensado para las personas. Un lugar que no solo se mire desde fuera, sino que se recorra.

Y en ese proceso hay una herramienta clave, el arte urbano. La elaboración de murales a lo largo del río no es solo una mejora estética. Puede cambiar la forma en que se vive este espacio. Darle identidad, hacerlo más cercano y, sobre todo, invitar a que la comunidad se lo apropie. Donde hoy hay muros grises, puede haber historia, cultura y sentido de pertenencia.

Así, el Mapocho puede dejar de ser un espacio olvidado y convertirse en un recorrido con vida, con actividad y con significado. Esta visión cobra aún más fuerza con la próxima inauguración del Teleférico Bicentenario, que conectará Providencia con Ciudad Empresarial. Esta infraestructura no solo mejora la conectividad, también posiciona al sector como un nuevo punto de interés dentro de Santiago.

Si estos elementos se articulan bien, el río puede transformarse en parte de ese circuito. No solo como un lugar de paso, sino como un espacio que aporte, que atraiga visitantes y que fortalezca el desarrollo urbano y turístico de la comuna.

No se trata solo de intervenir el entorno del río. Se trata de recuperarlo como parte del corazón de la ciudad. De entender que el espacio público es donde se construye comunidad. Y que el Mapocho, lejos de ser un límite, puede transformarse en un punto de encuentro.