El “miedo” al valor de los Derechos Humanos

Un diputado que se dio a conocer por sus excesos verbales transfobicos en contra de Daniela Vega, quien justifica esa agresión en supuestas convicciones religiosas, “volvió a hacer noticia” está vez excediéndose en sus dichos hacia el general Ricardo Martínez, Comandante en Jefe del Ejército, al que acusó de actuar por “miedo” a la izquierda.

Esta provocación de la ultraderecha se origina por el paso a retiro de los ahora ex coroneles, German Villarroel y Miguel Krasnoff Bassa, como resultado inevitable de la violación de la disciplina castrense, al llevarse a cabo una arenga improcedente en un torneo deportivo en la Escuela Militar.

Al sesgo ultra conservador no le parece impropio un acto en la escuela de formación de la institución castrense donde no debe haber deliberación sobre temas de la contingencia, y por cierto no puede tener cabida ningún evento o mitin que signifique menoscabo a los poderes del Estado, según la tradición republicana de Chile y de acuerdo al contenido expreso de la Constitución Política del Estado.


Tampoco preocupa en ese prisma ideológico que se afecte la Memoria de miles de víctimas y, en consecuencia, al país, al reducir los Derechos Humanos al ámbito de la contingencia partidista y desconocer que se trata de un tema de principios, de carácter universal, por sobre la militancia política individual, en que lo fundamental es el valor superior del respeto a la vida y la dignidad del ser humano.

Así se intenta eludir hechos respecto de los cuales la autoridad castrense no puede abstraerse, prescindir u omitir, en esa sesgada mirada de ultraderecha se busca descalificar la decisión adoptada por la autoridad institucional, que debía sancionar un agravio inaceptable a la labor de los Tribunales de Justicia, en materia de Derechos Humanos.

Ahí está el equívoco profundo de aquellos adherentes de ideas ultra conservadoras que no han asumido que la autoridad, sea civil o militar, tiene un deber constitucional y legal, así como una ineludible responsabilidad republicana, cuya esencia es prescindir de los factores de la contingencia política para actuar de acuerdo a principios y valores universales, asumidos en la historia patria, desde O’Higgins en adelante, que se han ido reconstituyendo, no sin dificultades y altibajos, después del periodo dictatorial.

Por eso, el valor de los Derechos Humanos ya no está en discusión. La dictadura terminó. En definitiva, este camino para que se afiancen los principios democráticos y republicanos, permitirá confirmar si Chile logra afirmar y desarrollar su convivencia como comunidad nacional en un Estado de Derecho, sólido y respetado.

En suma, con tensiones inevitables, se trata de consolidar en el país un Estado democrático o tener un remedo del mismo en que la ultraderecha logra imponer la dominación del que tiene más poder, más recursos, del más rabioso o extremista.

No se conocía hasta ahora una solidaridad tan incondicional, ciega y fanática, con reos condenados por su participación reiterada en crímenes de lesa humanidad y violación de los Derechos Humanos en el periodo más duro y cruento del régimen dictatorial, como la que ha puesto de manifiesto el diputado más simbólico de la intolerancia hacia la inalienable libertad de las personas.

La ultraderecha que acaba de aparecer en escena está mostrando cuán peligrosa puede ser su carencia de convicciones y principios democráticos. Su ropaje seudo religioso no es más que un engaño para ocultar su verdadera naturaleza autoritaria.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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