Los niños no pueden esperar

Evidencia abrumadora, Ministro Campos reconoce que “la política de menores en Chile está colapsada”.

Integré en representación del ministerio del Interior, entre 1990 y 1991, la Comisión Asesora Interministerial e Intersectorial por los “Menores en Situación Irregular”, convocada por el Ministro Cumplido.

La comisión realizó un profundo diagnóstico en el marco de la Convención sobre los Derechos del Niño, ley de la República de Chile, Diario Oficial de 27 de septiembre de 1990. Entregó a las autoridades el informe elaborado por las subcomisiones, en agosto 1991.

Más allá de la triste contingencia, el fuego cruzado político de 2016 y culpa reconocida por algunos legisladores y petición de perdón, la exigencia de la sociedad civil está enfocada a la constitución de una Comisión de Verdad, Justicia y Reparación para los 1.318 niños fallecidos en SENAME y que la Presidente Michelle Bachelet pida perdón, que implicaría que los ex presidentes Eduardo Frei Ruiz Tagle, Ricardo Lagos Escobar y Sebastián Piñera Echeñique, también lo hicieran. Sumándose los ex y actuales parlamentarios desde 1990.

La Comisión solicitada tomará tiempo en constituirse y realizar las acciones legales respectivas. Y pedir perdón, no soluciona el problema Sename.

El Estado, representado por los diversos gobiernos desde 1990, no ha reaccionado por las presentaciones realizadas por ONGs a la CIDH, respecto a los niños Sename, ni ante diversas propuestas en el curso de 26 años.

Por otra parte, la Comisión Especial Investigadora Sename 2 de la Cámara de Diputados entregó un diagnóstico en 2017, sugirió acciones y consideró acusar a determinadas autoridades por negligencia. Pero, no aporta la solución. Fundamentalmente, separación de centros, cambio de nombre y dependencia, capacitación del personal y aumento de subvenciones, dentro de otros 64 puntos en una lista.

Paralelamente, el Estado debe aceptar que es urgente definir, analizar y dar solución al problema. Así, daremos a conocer a la ciudadanía y a quienes - por minoría de edad - no son ciudadanos, nuestro programa de políticas públicas bajo un nuevo paradigma.

La triste historia de Sename se remonta a su formación en 1979 en dictadura. Luego en democracia desde 1990. Así, en 2017 es prioritario, terminar inmediatamente con el ghetto de los niños Sename, adopciones masivas e irregulares y el sistema de "protección" por el Estado, que no es tal.

Se propuso en 1991 prevenir conductas antisociales infanto juveniles para que los niños no se transformaran en infractores de ley, luego en delincuentes. Evitar la institucionalización de bebés a adolescentes. Está claro que los niños Sename no pertenecen al segmento socio económico alto ni medio, sino a familias en situación de pobreza. Aquí surge, entre otros, el problema.

Una familia requiere para su constitución y desarrollo un espacio físico denominado vivienda, casa, hogar, barrio, áreas verdes. En el caos, en la inseguridad física y psicológica - aunque las personas afectadas no sepan definirla - la falta de trabajo e ingresos de familias y madres solas, sumidas en la pobreza, ahora denominada “vulnerabilidad”, se gestan los niños Sename, muchos, futuros referentes privados de libertad.

El enarbolado derecho a la vida debe extenderse más allá del derecho a nacer, debe respaldar, acompañar a las familias en situación de pobreza para evitar que ese niño al nacer se transforme en un esclavo, en un institucionalizado niño o niña con sus derechos humanos violados.

En estos días, hemos podido confirmar que el mundo de los adolescentes es cada día más difícil, que no les brindamos un mundo seguro, que somos el país con la tasa de suicidios en el segundo lugar del mundo. No es para jactarse. Los adultos debemos reaccionar, estudiar y comprender qué nos está sucediendo como sociedad.

Lamentablemente, no todos los seres humanos vislumbran que somos seres espirituales, una fuente con enorme capacidad de amar, de ser solidarios, que el sentido de la vida es el amor - aunque parezca cliché - más allá de las múltiples religiones que incluso llevan a matar. Y haciendo uso de la inteligencia, experiencia académica y desarrollo tecnológico, los ciudadanos podemos conectarnos a través de juntas de vecinos en todas las regiones, ocupándonos del desarrollo humano.

Podemos solucionar el problema Sename desde la sociedad con el Estado, que los niños reconozcan sus virtudes y talentos, con posibilidad de conocimiento científico, filosofía, arte, música, educación cívica, deportes. Desarrollo humano. Que el crecimiento económico no busque en el ciudadano un consumista, un cliente. Que considere la prestación de salud, la educación y el trabajo, medios para el bien común.

No se pretende la igualdad de bienes, pero sí, equidad. No todos anhelan ser multimillonarios, pero sí, el respeto a sus derechos humanos, acceso a trabajo, ingresos dignos, hogar, vacaciones, cobertura de salas cuna, jardines infantiles, colegios y establecimientos de estudios superiores garantizando la educación y formación como seres humanos resilientes, conscientes, con capacidad de pensamiento crítico y reflexión.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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