Trabajo infantil en Chile, un problema invisible del modelo

El trabajo infantil es una terrible e invisibilizada realidad en Chile. La imagen de los niños y niñas explotadas a niveles de la esclavitud en países de África y Asia hacen ver que el problema en Chile es de un nivel menor y casi anecdótico, lo cual es un grave error.

Se hace necesario un debate público sobre el trabajo infantil que abarque ciertas aristas tales como su conceptualización, el hecho de si se permitirán ciertas actividades laborales de niños y niñas y, de ser afirmativa dicha cuestión, responder bajo qué requisitos y medidas de protección sería permisible, además de considerar qué sucede con los ingresos generados por dichos niños/as en el desarrollo de su actividad.Por ejemplo, niños o niñas artistas, deportistas u otro talento que implique la generación de recursos financieros.

Otra consideración a tener presente dice relación con la volatilidad temporal del grupo etario del cual estamos hablando. En efecto, sin perjuicio de los 107.000 niños y niñas que al año 2003 trabajaban en condiciones inaceptables en Chile, conforme a un estudio de la época, actualmente esas personas son en su gran mayoría adultos o adolescentes entre 15 y 18 años con un tratamiento – por parte del ordenamiento jurídico – distinto a la problemática del trabajo infantil.

Lo anterior demuestra la urgencia de la protección normativa y de la aplicación de políticas públicas sobre el problema del trabajo infantil, pues el grupo vulnerable a quien afecta – los menores de 15 años – es un grupo humano que, por razones obvias, rápidamente sale de dicha categoría, donde los daños permanentes de su situación se mantendrán por el resto de sus vidas.

Se debe tener presente que en la configuración del estatuto jurídico que regula el trabajo infantil y en el diseño, gestión y evaluación de las políticas públicas sobre erradicación y prevención del trabajo infantil, estamos tratando con niños y niñas como sujetos de derechos plenos, integrales, complejos y peculiares y no sobre objetos de aplicación de medidas de intervención pública.

La problemática del trabajo infantil está muy asociada al modelo de sociedad que estamos construyendo. Tal vez sea una de las temáticas sociales más sensibles en cuanto a constituir un reflejo de la sociedad en la cual vivimos.

La existencia del trabajo infantil, sus características, la magnitud en la cual está presente, la forma en que los demás ciudadanos/as la vemos y toleramos, dice relación con una visión de la comunidad – y sobre la niñez en particular - que hace exteriorizar nuestra visión de mundo comunitariamente compartida.

Uno de los aspectos fundamentales en el plano cultural, social y económico dice relación con la sensibilización de la sociedad chilena sobre el trabajo infantil, donde campañas masivas e ingeniosas sobre el tema deben incorporar no solamente los casos de las peores formas de trabajo infantil (prostitución, tráfico de drogas, entre otros) sino que sensibilizar el tema frente a ciertas formas invisibles de trabajo infantil para la sociedad (trabajo doméstico por ejemplo).

Dentro de las políticas a desarrollar para la erradicación de la pobreza en nuestro país, se debe tener especial preocupación en su etapa de diseño e implementación, de incorporar la variable del trabajo infantil entre sus componentes.

Pero no todo trabajo infantil se explica por las condiciones de vulnerabilidad económica, también operan factores culturales impuestos por el modelo de sociedad, el cual es impulsado por los medios de comunicación de masas.

Así tenemos un conjunto de niños y niñas que sin tener mayores necesidades de subsistencia, se vuelcan al trabajo infantil por el deseo inculcado por el medio social y/o su entorno cotidiano, de acceder a bienes y servicios suntuarios, de lujos o simplemente de moda, que sus familias no están en condiciones de proveer.

De la complejidad que implica enfrentar el trabajo infantil se concluye un desafío mayor, cual es, el comprender que cualquier reforma, política, programa o campaña en contra del trabajo infantil debe considerar el modelo de sociedad que estamos presentando mediante un bombardeo permanente de estímulos contradictorios a los niños, niñas y sus familias.

Por un lado, le planteamos los inconvenientes y daños que genera el trabajo infantil y, por otro, les lanzamos estímulos que los llevan a realizar actividades laborales en busca del beneficio lucrativo directo que conlleva dicha actividad al propio niño o niña o al hogar en el cual está inserto.

Un campo a desarrollar es el de la participación comunitaria de los niños y niñas, que permite invertir el tiempo de ocio en un tiempo de adquisición de valores asociados a la vida comunitaria y desarrollo personal de los niños/as, que es una de las justificaciones para iniciar a los menores en el trabajo infantil.

Experiencias de Juntas de Vecinos Infantiles y de organizaciones de voluntariado de niños/as generan un insumo de experiencias particulares que pueden plasmarse en un programa de participación en la formación de futuros ciudadanos y ciudadanas conscientes de sus derechos, entre los cuales está el derecho del niño o niña a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social.

Columna basada en las conclusiones de la Tesis de Sánchez Jorquera, Leonel. 2012. Vulnerabilidad de los menores de 15 años en sus relaciones jurídico laborales en Chile. Santiago, Chile. Universidad de Chile - Facultad de Derecho. http://www.tesis.uchile.cl/handle/2250/113866

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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