El turismo contamina. ¿Medimos en Chile su impacto ambiental?

El turismo como actividad de servicios más grande del mundo no está exenta de problemas. En el mes de mayo de este año se hizo público un estudio de la Universidad de Sidney en donde por primera vez se coloca el foco en el impacto al medio ambiente que produce nuestro sector, representando un 8% del total de emisiones mundiales de Gases de Efecto Invernadero G.E.I. (Nature climate change, mayo 2018), tres veces más que el estimado en años anteriores al estudio.

El transporte aéreo se presenta como uno de los principales emisores de G.E.I. asociados al turismo, pero no es el único. La comida y las compras que tienen relación con nuestra industria también aportan; entonces llegamos a la conclusión que, a mayor cantidad de turistas, mayor será la huella de carbono.

Estados Unidos lidera este ranking seguido de China, dos de las naciones que se encuentran en las prioridades como mercados emisivos de turistas para nuestro país.

Sumamos a lo anterior, el impacto producido por el plástico en la cadena de suministros del turismo. A modo de ejemplo, en el Mar Mediterráneo, una región turística por excelencia, anualmente se incrementa en un 40% el vertido de desechos asociados a nuestro sector y se estima que el plástico representa un 95% del total de contaminantes, según el World Wildlife Fund.

El plástico de un solo uso, elemento presente en nuestro diario vivir, está presente desde las habitaciones de un hotel hasta sus restaurantes; hablamos de bombillas en cocktails hasta amenities.

Todo lo anterior nos lleva a una confusión respecto a que podrían ser buenas o malas prácticas en materia ambiental del turismo.

¿Cómo podría una persona denominarse eco turista cuando, para llegar su destino, tuvo que tomar un avión desde su lugar de origen, dejando una huella de Dióxido de Carbono y Óxido de Nitrógeno?

¿Qué podemos hacer entonces en un mundo donde más personas desean viajar? Son pequeñas acciones las que pueden disminuir e inclusive compensar la huella de carbono de los turistas.

Programas de reforestación de especies nativas incluidos en las tarifas de un hotel, charlas educativas respecto a los impactos que produce el turismo, disminuir los ciclos de lavado de ropa en las habitaciones y eliminar el plástico de un sólo uso en la cadena de valor del turismo pueden ser considerados un aporte importante.

El llamado entonces es que, desde los micro emprendedores hasta las grandes empresas turísticas de nuestro país, puedan revisar sus procesos internos para que de esta forma no solo ofrezcamos una experiencia memorable a nuestros visitantes, sino que más importante, seamos parte de un cambio positivo para beneficio de nuestros destinos y del planeta en su conjunto.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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