Los temas ausentes de la Reforma Previsional

La propuesta del Gobierno, de Reforma del Sistema de Pensiones, responde a una demanda ciudadana legitimada por la desigualdad y los abusos existentes en el país, por lo tanto, va más allá del lema “no + AFP”. El proyecto de ley y su discusión parlamentaria tienen aspectos positivos y mejoraría algunos aspectos en la condición de los pensionados, pero no se han incluido algunos componentes esenciales que conviene mencionar.

El aumento de la cotización en un 4% ha centrado el debate, al subir del 10% al 14%, si se negocia un 5% sería para financiar el Pilar Solidario.

Esta capitalización individual permitiría mejorar las jubilaciones de quienes están en la actualidad en la primera fase de su vida laboral, pero no a los actuales pensionados o escasamente a los cercanos al retiro.

En todo caso, tendría un efecto limitado, pues los cálculos efectuados señalan que sería insuficiente y en pocos años más se estaría debatiendo un incremento adicional, a causa de los cambios demográficos y de funcionamiento del mercado laboral.

Hay aspectos del sistema que no se incorporaron al proyecto por motivos populistas, ya que ningún sector político quiso sufrir sus costos.

El primero es aumentar la edad de jubilar, ya que por factores demográficos es necesario financiar más años de pensión con las cotizaciones ya realizadas.

La otra necesidad impopular es igualar los años para optar a la pensión entre mujeres y hombres, ya que la situación actual no solo carece de justificación sino desfavorece a las primeras, pues tienen en promedio una mayor esperanza de vida y menores remuneraciones, a causa de la discriminación y la composición de los empleos.

Por el contrario, los otros beneficios de la mujer tienen plena justificación, como el bono por hijo.

Desde un punto de vista institucional hay varios temas que no son tratados en la reforma, pero que son de la mayor importancia.

Se puede partir por señalar en el cuestionamiento a las actuales AFP la posibilidad de separar en empresas diferentes la función del manejo de los fondos previsionales, que es una tarea básicamente financiera, de los aspectos administrativos que implica la incorporación de nuevos afiliados, la cobranza de las imposiciones, el pago de las jubilaciones y aspectos similares.

Otro asunto que debiera modificarse es la atribución que tienen las AFP de participar en las juntas de accionistas de las sociedades anónimas que forman parte de los fondos de pensiones que administran.

Los propietarios de esos activos son los afiliados, quienes no tienen influencia alguna en esta materia, aunque son una importante fuente de poder.

El argumento para mantener la situación actual es que los imponentes carecen de conocimiento para ejercer como directores de las S.A., lo cual lleva a sugerir que la participación en las juntas de accionistas se debería entregar a una entidad similar a la Alta Dirección Pública. Esta materia fue debatida por la Comisión de Reforma de la Previsión, pero no se llegó a una conclusión definitiva, ni ha sido enfrentada por los últimos gobiernos.

También requiere revisión el funcionamiento de las comisiones pagadas a los encargados de las inversiones en el exterior, que inciden en la rentabilidad de los fondos de los cotizantes.

La magnitud de las inversiones en el exterior es otro asunto debatible, pues entran en contrapunto los objetivos de las políticas macroeconómicas del país con la finalidad de maximizar la rentabilidad de los fondos de los imponentes, ya que este último logro se puede conseguir a costa de la inestabilidad cambiaria ocasionada por los movimiento de capitales con el exterior, los cuales tienen efectos contra cíclicos.

Este problema lleva a la necesidad de una regulación especial a cargo del Banco Central.

Desde el punto de vista tributario existen otros aspectos debatibles, partiendo por el APV, el Ahorro Previsional Voluntario, que fue concebido como un apoyo para la clase media, mejorando sus pensiones a través del estímulo a un ahorro adicional a la cotización obligatoria del 10%, desde el momento que constituye un crédito de largo plazo que otorga el Fisco al contribuyente a cero tasa de interés.

Este beneficio mostró ser regresivo, desde el momento que ha sido también aprovechado por sectores de altos ingresos, con el agravante que la devolución del “préstamo” se efectúa en el momento de la jubilación, cuando la tasa del impuesto global complementario es menor que la existente cuando se efectuó el ahorro. Por otra parte, el APV colectivo ha tenido escaso aprovechamiento.

Los temas mencionados profundizan el problema de no enfrentar los asuntos pendientes, cuando son impopulares a pesar de su gravedad.

“Hacer tiempo” en un país futbolizado.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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