Una estrategia por el desarrollo sustentable y el respeto a productores y consumidores

Hoy se celebra en todo el mundo, el Comercio Justo o Fair Trade, que es una forma novedosa y humana de enfrentar las relaciones comerciales en las que priman consideraciones de respeto, diálogo y transparencia en toda la cadena de producción hasta llegar al consumidor, y representa compromisos de largo plazo, en que los grupos productores de base son reconocidos.

Con ello se les asegura una vida más digna gracias a que el consumidor puede reconocer, nítidamente, cuál es el resultado de su decisión de compra y si ésta contribuye a un mejor desarrollo humano en que se respeten condiciones laborales, sociales y medioambientales adecuadas y responsables.

Este Comercio no es viable, sin consumidores conscientes a los que les interesa que el destino de su dinero, tenga un fin que contribuya a crear una sociedad más integrada e inclusiva.

Afortunadamente cada día más gente, en especial los jóvenes, empiezan a preguntarse sobre el origen de los productos, saber quién los elabora, porqué los productores trabajan en esto y si al comprar un producto, realmente se van generando cambios de progreso y desarrollo en las personas y sus comunidades.

Se van logrando buenos resultados, se empieza a ampliar la categoría de productos de Comercio Justo. Ya hay en Chile algunas tiendas de Comercio Justo; organizaciones en el sur  que están desarrollando un trabajo excelente y reconocido, generando impacto a muchos pequeños productores en las regiones; empresas más grandes, como algunas viñas, empresas de vestuario, que han visto en este esquema de trabajo, una respuesta adecuada que permite que productores y proveedores, puedan beneficiarse adecuadamente y de forma justa y participativa de Programas Sociales que surgen de los mismos campesinos.

Ya son 57 empresas, organizaciones y cooperativas, que en su interior o bien, a su alero, agrupan a centenares de productores, que hoy exportan o comercializan en Chile y que basan su trabajo en el respeto, la transparencia y en el dialogo participativo.

Programas de regalos corporativos a empresas, con planes RSE, que comienzan a privilegiar productos con sentido de Comercio Justo que da coherencia al mensaje de algunas empresas más grandes que practican la Responsabilidad Social, pero real y no como una mera solución cosmética.

Se están logrando programas con Instituciones Públicas, como Corfo, Fosis, INDAP, Sercotec, Prochile, que comienzan a entender que el modelo es una oportunidad real y cierta de generar mayor equidad e inclusividad a través, principalmente, de abrir posibilidades de comercialización más directa y segura, lo que abre la posibilidad de crear una agenda de trabajo clara y definida al respecto. Esto es en sí ya una gran noticia.

No es caridad, es priorizar el respeto al trabajo digno, bien hecho y que se puede mostrar al gran público, de la manera más directa posible, tratando de evitar la ganancia excesiva de una intermediación inadecuada.

Vemos hoy como el consumismo, lejos de generar respeto, crea dependencia, explotación que no alcanzamos a percibir, maximización de utilidades sin considerar los costos laborales y humanos ligados a la producción masiva. Imágenes de marketing que nos prometen la "felicidad y realización" al comprar algún producto y si tuviésemos en cuenta o nos preguntáramos qué hay detrás de la producción, cómo se efectúan determinados procesos productivos y conociéramos realmente las formas de producción, probablemente no estaríamos dispuestos a consumir lo que se nos presenta como la felicidad envasada.

Historias de mucha tristeza, explotación de niños, falta de consideraciones ambientales y miseria, se esconden tras  muchos artículos que hoy se venden en el gran mercado y que nos prometen esta pseudo felicidad.

Teniendo valores y consideraciones éticas, ¿estaríamos dispuestos a perpetuar estos esquemas? Creemos y tenemos fe que no y que una economía con rostro humano sí es posible. El Comercio Justo entrega una alternativa concreta, real y viable hoy.

Las empresas y organizaciones que practican este tipo de comercio, permite generar una base común que impulse el desarrollo de esta categoría, que apoye la política pública de fomento a la economía con sentido social, con esfuerzos en generar estudios, información y base estadística necesaria para su crecimiento y desarrollo.

Podemos apreciar la coherencia en el mensaje y el actuar de un modelo de trabajo que respeta y releva al ser humano en su integridad, que es lo que representa el Comercio Justo. Nos llama a más entrega, ¡a más dedicación!

Mucho por hacer aún, pero vale la pena apostar a un esquema como el que representamos, que en esencia aporta a la necesidad de un verdadero Desarrollo Sostenible.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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