Becas Chile: ¿Qué hace Chile para aprovechar a quienes forma?

Hace pocos días se publicó una nota de Jaime Troncoso R. en el medio Ex-Ante, titulada "Becas Chile: Quiroz denuncia deuda de hasta US$150 millones de estudiantes que obtuvieron el beneficio". En el escrito se menciona el concepto de fraude al Fisco, acuñado por el ministro de Hacienda para referirse al incumplimiento de la retribución.

No voy a referirme a las cifras mostradas en la nota ni al desafortunado concepto de fraude al Fisco, pues ambos requieren un análisis más extenso.

El problema de fondo del programa Becas Chile, que financia estudios de postgrado en el extranjero, es que la retribución no está contemplada en sus bases. En su lugar, se considera el retorno del beneficiario al país como el único resultado de la beca. O sea, es un programa de inversión en capital humano avanzado que no contempla ningún mecanismo para medir el resultado de la inversión.

Para explicar este problema, es posible recurrir a un ejemplo que, si bien extremo, resulta muy clarificador: cuatro personas son becadas para cursar un programa de doctorado en el extranjero. Todas obtienen su grado académico y tres vuelven a Chile. Una encuentra trabajo en el área de estudios, otra en un área totalmente alejada de la que es especialista y la tercera no encuentra trabajo. Podríamos decir que una aporta el 100%, la otra el 50% y la última el 0%.

Al cabo de algunos años de vivir en el país, el Estado considera que las tres personas han cumplido por igual, pues cumplen el requisito de residencia en Chile.

La cuarta persona, al no encontrar posibilidades laborales en el país, se queda en el extranjero, donde sí las encontró. Realiza investigaciones relacionadas con Chile; incluso ha obtenido fondos internacionales para contribuir a Chile.

A esta cuarta persona, el programa Becas Chile le ha cerrado la puerta a la hora de proponer que la condición de retorno sea homologada, por lo que se ha denominado "retribución efectiva", en la que los datos verificables de un verdadero aporte al país son desestimados por la autoridad.

O sea, la cuarta persona aporta al menos tanto como la primera y, definitivamente, más que la segunda y la tercera. Pero quienes han ostentado la administración del programa Becas Chile en los últimos 10 años han decidido que no se debe considerar ningún tipo de aporte o retribución, y con la tozudez de un niño malcriado, se han apegado a la letra del reglamento y, de paso, han estigmatizado a la cuarta persona con injustos adjetivos, y ahora incluso, se abre la puerta a su persecución legal por no vivir en Chile.

Por supuesto, el problema contiene otras complejidades y muchísimas otras variables, como, por ejemplo, que los becados en artes también forman parte de este programa, aun cuando la investigación no necesariamente es el producto del artista; la oferta laboral nacional que no alcanza a absorber la demanda; el muy bajo presupuesto para investigación y desarrollo, que se traduce en la reducción sostenida de plazas laborales y la inentendible obsesión de autoridades anteriores por mejorar el número de investigadores por habitante para mejorar en algo el índice de Chile en la OCDE, aun cuando esto signifique tener viviendo en chile a un contingente de pensadores cesantes o destinando su tiempo a otras labores sin que se aproveche de manera efectiva y eficiente sus conocimientos.

Los becarios creen que el sistema es injusto no sólo para ellos, sino también para el país. Es por eso que han acudido a las autoridades de los dos últimos gobiernos (Piñera II y Boric) proponiendo cambiar el concepto de "retorno" por "Retribución Efectiva", donde tanto los que vuelven a Chile y se insertan laboralmente, los que vuelven y les cuesta la reinserción. Y quienes, por diversas razones, no vuelven a Chile, sean medidos con varas diferenciadas, en tanto el aporte que hacen al país, y de esa manera se reconozca su labor y, de paso, se pueda medir el retorno de la inversión, sin que necesariamente esto signifique el retorno de la persona.

Finalmente, un grupo de investigadores asociados han ya golpeado la puerta del Ministerio de Ciencias para informar a la actual autoridad de las propuestas, las que además de ser técnicas y destinadas a mejorar tanto el diseño como la gestión del programa Becas Chile, también están llenas de entusiasmo y ganas de retribuir a Chile con experiencia, transferencia y creación de conocimiento, inserción internacional y generación de redes de colaboración mutua para el bien del desarrollo científico, humanista y artístico de Chile.