Lo que ocultan los rankings

Como cada inicio de año, los resultados de la PAES vuelven a ser noticia y, con ellos, resurge la discusión sobre la calidad de nuestra educación. Los titulares se enfocan en lo que llama la atención a primera vista: los colegios con promedios más altos, como si eso bastara para diagnosticar al sistema educativo. Sin embargo, esa mirada oculta cuestiones más complejas. Una de ellas es que los colegios públicos siguen logrando buenos resultados, aunque menos concentrados en unos pocos emblemáticos. Lejos de reconocerse como un mérito, este fenómeno se interpreta como una señal de decadencia, acompañado de nostalgia por tiempos pasados.

Un colegio en la cima de los rankings tiene ventaja para atraer estudiantes y recursos. La promesa de que quienes asistan obtendrán buenos puntajes y acceso a la educación superior resulta tentadora. Sin embargo, la evidencia sugiere que los resultados reflejan más la composición socioeconómica que la calidad educativa. Este año se cumplen 70 años del Informe Coleman, que reveló que apenas 20% del puntaje se explica por lo que hace la escuela; el resto depende de factores externos como familia y comunidad. En siete décadas, la investigación ha confirmado este hallazgo. Por eso, un alto puntaje en un colegio público, que atiende estudiantes de menor nivel socioeconómico, es mucho más difícil de lograr que en uno privado, donde se concentra la minoría más acomodada. No sorprende que estos últimos dominen los rankings.

La escasa presencia de establecimientos públicos en el ranking no debe leerse como un signo de fracaso. Actualmente, los puntajes destacados de este segmento se distribuyen en diversos liceos, lo que aumenta las posibilidades de que más estudiantes accedan a espacios donde sea posible obtener un alto rendimiento. En este sentido y según investigación reciente, políticas como la Subvención Escolar Preferencial (SEP) y el Sistema de Admisión Escolar (SAE) están avanzando en disminuir la segregación, lo que se traduce en mejores desempeños para los estudiantes más vulnerables.

Se espera que estos avances se fortalezcan con la implementación de la Nueva Educación Pública, orientada a mejorar las condiciones de los establecimientos públicos de manera integral y no solo en un grupo selecto. El impacto de la escuela es mucho más determinante para los estudiantes con menores resultados, de hecho, la mayor diferencia en el aprendizaje se observa en quienes provienen de contextos desaventajados, es ahí donde el trabajo pedagógico tiene más poder de cambiar trayectorias

Los estudiantes que celebran sus puntajes merecen reconocimiento por su esfuerzo. Sin embargo, los colegios en la cúspide deberían preguntarse cuánto de su éxito se explica por el trabajo pedagógico y cuánto por la selección previa de alumnos. La política educativa requiere datos, pero también interpretaciones que reflejen la complejidad del sistema. El desafío es mejorar los aprendizajes para todos, no solo para unos pocos. La educación no solo transforma la sociedad, también depende de ella: una menor desigualdad se traduce directamente en mejores aprendizajes. Necesitamos una política global de mejora que reconozca los logros de la educación pública para poder avanzar desde esa base

Desde Facebook:

Guía de uso: Este es un espacio de libertad y por ello te pedimos aprovecharlo, para que tu opinión forme parte del debate público que día a día se da en la red. Esperamos que tus comentarios se den en un ánimo de sana convivencia y respeto, y nos reservamos el derecho de eliminar el contenido que consideremos no apropiado