Ya es hora de avanzar en las salas cunas

Después de un año de ingreso al Senado del llamado “Proyecto de Sala Cuna Universal”, se ha anunciado su discusión inmediata en la Comisión de Trabajo. El gobierno a su vez para superar algunas diferencias, consiguió mejorar el tema inicial del copago por parte de los trabajadores.

La idea de legislar siempre es buena, ya que pondría fin a la diferencia en los costos de contratación de hombres y mujeres, eliminando la injusta discriminación que tiene la actual Ley que le exige este beneficio a las empresas que tienen sobre 20 trabajadoras. Sin embargo, esta situación no se sostiene más cuando hablamos de derechos del niño y la niña o de políticas de equidad.

Mientras se avanza a otras medidas que hagan que el derecho a una educación de la primera infancia sea una realidad para todos los párvulos, independientemente de la situación laboral de sus familias, cabe señalar lo lento que han sido estos reconocimientos en el país.

La primera versión de la actual ley, se promulgó en enero de 1917 (Ley 3.186) y su reglamento en enero de 1957, siendo escasa su aplicación antes de ello, como lo reflejan los informes de la entonces inspectora de trabajo, Elena Caffarena.

No debemos olvidar que toda Sala Cuna en Chile es educativa, no sólo porque se reconoce actualmente por ley como establecimiento educativo, sino porque así lo ha sido desde la década del 40 cuando empezaron las primeras educadoras de párvulos a desempeñarse en ellas y empezamos a tener programas pedagógicos para ello.

Este año celebramos el trigésimo aniversario de la Convención de los Derechos del Niño, a la cual Chile está suscrito. Esperamos que, por esta ley, un sector más de ellos y sus familias, reciban la buena noticia que se amplía esta cobertura de atención a más niños en sus primeros años y efectivamente cuando sea para todos, pueda llamarse realmente “universal”.

El actual proyecto necesita mejoras en muchos aspectos y en la práctica, será lenta su implementación porque pocas salas cunas responden a todos los necesarios aspectos normativos que se exigen en la actualidad, pero no se puede esperar más este avance, es una ley que tiene ya 102 años sin modificarse en lo sustantivo.

En este sentido, sería una buena señal que Chile tomara en serio a la primera infancia.  Toda la ciencia actual avala la importancia formativa de los primeros tres años de vida en ciertas condiciones de seguridad y educación que ya sabemos hace mucho tiempo.

¿Es necesario esperar más?

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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