El 4 de septiembre recién pasado se conmemoraron 68 años del terremoto de Las Melosas, en la cordillera de Los Andes aledaña a Santiago. Si bien la magnitud de este terremoto está en discusión (inicialmente estimada en Mw6,9 y luego reestimada en Mw6,3), su ocurrencia -el único terremoto cortical del cual tenemos certeza en tiempos históricos en la Región Metropolitana, con daños importantes en el Cajón del Maipo y también en Santiago-, nos recuerda el carácter activo de las fallas geológicas de nuestra cordillera.
Las fallas geológicas se encuentran en zonas acotadas que podemos determinar, estudiar, definir su actividad, monitorear su sismicidad y deformación asociada. Constituyen zonas de ruptura en la corteza a lo largo de la cual se acumula esfuerzo tectónico, que cada cierto tiempo se libera generando eventualmente terremotos y deformación superficial. Ejemplos de terremotos recientes en el mundo y en Chile, como el terremoto de 2007 en Aysén, nos recuerdan la relevancia de estudiarlas, monitorearlas y considerarlas en escenarios de amenaza y riesgo.
La reciente modificación de la Norma Sísmica NCh433 (publicada el 10 de agosto recién pasado en el Diario Oficial), reconoce la posibilidad de deformación superficial significativa como producto de ruptura sísmica en fallas geológicas. Esto sienta un precedente en materia de prevención, pues desincentiva la fundación de infraestructura sobre estos rasgos tectónicos y recomienda estudios específicos en su entorno inmediato.
A lo anterior se suman otros avances. En 2024, en su Plan Regional de Emergencia - Región Metropolitana, Senapred publicó el "Anexo por amenaza de sismo por activación de la falla de San Ramón"
Asimismo, entre 2011 y 2012, la entonces seremi metropolitana Minvu mandató la realización del "Estudio Riesgo y Modificación PRMS Falla San Ramón", con el que se demostró que esta es una falla activa con potencial de ruptura en superficie. A todo lo anterior se suman proyectos científicos Fondecyt y otros, que han permitido avanzar enormemente en el conocimiento de esta falla, junto con la amenaza y riesgo que representa para nuestra ciudad.
Un terremoto en alguna de las fallas corticales en Los Andes de Santiago podría afectar fuertemente a toda la región, incluyendo un impacto en la población y servicios críticos como energía y agua potable. Más aún, un gran terremoto en la Falla San Ramón podría tener impactos severos; hay numerosos ejemplos en las últimas décadas de casos similares en el mundo, con ruptura de terremotos a lo largo de fallas activas en zonas urbanas.
En noviembre de 2021, el gobernador Orrego solicitó al Minvu iniciar el proceso de modificación del Plan Regulador Metropolitano de Santiago para incorporar la Falla San Ramón en la planificación urbana. Urge avanzar en esta y otras iniciativas que apunten a la sostenibilidad de nuestra ciudad.