Caso Johnson’s, abuso que comienza a derrumbarse ¡Enhorabuena!

No fue nada fácil, pero tras casi un año desde que se conocieran los primeros antecedentes de la condonación de intereses y multas más grande de la historia de Chile, comenzó a imponerse la justicia. O al menos en parte. O en su cara más visible.

Todo ello con la renuncia del Director del SII, Julio Pereira, un primer hito en lo que debería ser la reparación del abuso y las malas prácticas en esa repartición, y que no puede dejar indiferente al ciudadano común ni a quien detente un cargo público.

Y digo primer hito, pues condonar a Johnson´s los intereses y multas adeudados al Fisco por casi US$120 millones y luego extinguir US$ 100 millones más en impuestos, gracias a una rara “bicicleta” compuesta por imputaciones y devoluciones, suena a todas luces un despropósito general y un privilegio particular, que huele –y más bien lo fue a todas luces- un asunto fraguado a puerta muy cerrada.

Por eso hoy estoy convencido que tras la renuncia del Director y el Subdirector Jurídico, lo justo, lo obvio y lo que Chile necesita, es perseguir la nulidad de la operación completa para que nuestras arcas no pierdan un solo peso de lo que les pertenece.

Dentro de este contexto, el escándalo generado por la millonaria condonación a Johnson´s, hoy en manos de Cencosud, no sólo ha provocado una justificada indignación ciudadana, sino también sentimientos de impunidad frente a lo que significan privilegios para una gran empresa, versus las obligaciones que todos los chilenos y chilenas deben cumplir a diario frente al SII.

Por otra parte, algunos podrían razonar, “pero si las condonaciones han existido siempre”, a lo que podríamos responder, es cierto, esta clase de perdonazos están previstos, pero jamás hubo uno que contemplara una suma de dinero tan altísima.

A ello podemos agregar que tampoco conocimos de una condonación cuestionada en su legalidad por parte de Contraloría, y en donde su director haya sido con antelación quien la tramitó ante el propio Servicio que después asume.

Y si bien es cierto que existieron otras condonaciones que alcanzaron al 99% de lo adeudado, ésta se otorgó sin que se cumplieran las causales previstas para ello. En resumen, se trata de hechos graves que jamás pueden volver a repetirse. Una tarea para nosotros los legisladores en pro de demarcar y así evitar los conflictos de intereses que nos han ahogado tanto como país, debilitando la buena fe con que deben marchar los actos, las decisiones y la vida misma de un Estado.

Es claro que la permanencia de Julio Pereira en su cargo no se sostenía un día más; la de Mario Vila tampoco. Sin embargo, consideramos su salida como tardía.

Ella debió ocurrir hace meses y en vez de ello, el Gobierno hipotecó parte de su pequeño capital político y credibilidad, al aludir en el mes de marzo de este año a un informe de Contraloría que jamás existió.

Presidente, Ministros y políticos de derecha repitiendo al unísono un dictámen que el Contralor jamás pronunció y que si no provocó escándalo mayor tal vez fue porque habría significado imprimir más agobio a un asunto a todas luces oscuro. Y en un determinado momento ya nadie está dispuesto a seguir mirando la basura o lo que huele tan mal.

Por todo ello, se hace muy necesario que esta historia que aún se encuentra en desarrollo, prosiga, porque la renuncia de Julio Pereira jamás fue un fin en sí mismo.Por ello, hemos decidido recurrir al Consejo de Defensa del Estado, para que se haga parte de la investigación penal y para que, también, demande la nulidad de derecho público de esta millonaria condonación, por haberse realizado al margen de la ley.

Esperamos, además, que continúen las investigaciones administrativas, como el sumario que está llevando adelante la Contraloría y que, obviamente, la investigación penal que está llevando adelante el Ministerio Público llegue a buen puerto. Es lo que Chile espera y demanda.

Para finalizar también esperar que desde ahora en adelante el responsable del Servicio de Impuestos Internos sea un funcionario de carrera; alguien probo que demuestre a través de los años que es apto para manejar quizás el corazón de lo que debiese ser la justicia distributiva en Chile.

Este cargo ya no puede quedar en manos de figuras que se pasean entre el mundo público y el privado, ni menos que hayan tenido actuaciones en el como fue el caso de Pereira. Una nueva nación más informada y activa así lo está exigiendo.

En ella no caben los privilegios para unos pocos y el peso del Estado sobre el resto.

En ella no caben los arreglos a lo amigo ni las palmadas en la espalda cuando nadie les ve. Creo firmemente que el abuso ha comenzado a derrumbarse y junto con el, sus viejas prácticas.

¡Enhorabuena!

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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