Esto recién está partiendo, pero es clarita la dirección

A 45 días de la instalación de la actual administración, el debate se lo ha tomado el "proyecto de reconstrucción", nombre muy similar al usado por Pinochet, al inicio de la dictadura. Con "error" en algunos términos, o pésimas explicaciones de la vocera, ha quedado claro que -lo único seguro- es que éste le rebajaría los impuestos al 1% más rico del país y que, en paralelo, "se reducirían", "terminarían" o "descontinuarían" una gran cantidad de programas que favorecen a los más vulnerables.

Desde la suspensión de la alimentación escolar a los niños que, muchas veces, solo tienen ello como única posibilidad de consumo diario, hasta la "hospitalización domiciliaria" para los adultos mayores que lo requieren, el "fondo de farmacia para enfermedades crónicas" o el "plan de demencia", en el área de salud, entre decenas de supresiones más, son las muchas prestaciones sociales que desaparecerían.

Pese a que, hasta aquí, todos los partidos de oposición han señalado que rechazarán la idea de legislar de esta aberración, el Gobierno cuenta con los votos necesarios para ello, por la decisión del PDG que, junto a su líder Parisi, ha señalado que apoyarán el proyecto, a cambio de la supresión del IVA a los pañales y a algunos remedios, lo que se vería más adelante.

Sabiendo que esto es fuertemente rechazable por la inmensa mayoría del país, el Gobierno le ha puesto "extrema urgencia" a su discusión legislativa, mientras, por el contenido de esta propuesta, La Moneda ha tenido una baja de apoyo, como ningún otro gobierno, desde la recuperación de la democracia.

¿Qué viene para adelante? No es muy difícil esperar que, dada la insistencia del Ejecutivo de orientar su gestión a favor de los más poderosos, la ciudadanía se empezará a manifestar, haciendo uso del derecho democrático de expresar su descontento.

Y ya sabemos la respuesta del Gobierno: la máxima represión posible. Así lo hicieron con los estudiantes de Valdivia, por agredir a una ministra que dirige el término de los recursos para hacer posgrados, a estudiantes de ciencias.

La única diferencia entre esta administración y el comportamiento de la dictadura es que este gobierno fue elegido democráticamente, nada más. Pero, ojo, Hitler también llegó al poder por vía democrática, y Trump también. Ya sabemos lo que viene entonces.