Libertad o barbarie de extrema derecha

El ascenso del candidato de extrema derecha en Chile, José Antonio Kast, no es algo extraño en el contexto global. Los populismos de derecha vienen creciendo desde hace décadas y ya lo tenemos instalado con fuerza en Chile. Seguramente otros países latinoamericanos también verán el surgimiento de extremismos de derecha en los próximos años y, por esta razón, vale la pena observar con seriedad este fenómeno.

El programa de Kast en muchos ámbitos es delirante. Su escritura, al menos en la primera parte, muestra un mundo de profundo odio. Se trata de un universo y un lenguaje de los años '70. Su lectura me recordó los pasquines de la Unidad Popular. Precisamente lo que dice querer evitar, es resucitado. La lectura del programa de Kast me recordó la vieja revista Sepa. El miedo a los comunistas es llevado hasta la caricatura. Por supuesto, nunca sabemos a quiénes se refiere Kast con extrema izquierda. ¿Todo lo diferente? Incluso propone la medida de persecución internacional de estos "extremistas". Desde la vuelta de la democracia no se observaba un plan de este tipo. ¿Una alianza internacional para perseguir a personas por sus ideas políticas? Seguramente en el programa blanqueado que se hará será eliminado, pero como decía el italiano Umberto Eco, lo que se dice es lo que se piensa.

Kast no alcanza la sofisticación de ultraderechistas europeos de antaño. Es un Trump local. Su entrevista con la prensa internacional, en la cual defendió a la dictadura, es lo que se escuchó y no tiene más explicaciones que una propuesta que busca retroceder al país hasta las décadas del '70 y '80.

Ofrece un camino donde, por ejemplo, cualquier funcionario público es sospechoso de algo, y podría pasar a engrosar las filas del despido. En su mundo, trabajar en el Estado es sinónimo de flojera y pituto. Hay que recortar, dice. La mayoría de los funcionarios públicos son trabajadores honestos. ¿Acaso en el mundo privado no hay saca vueltas? ¿No hay apitutados? ¿No se coluden los grandes empresarios? ¿Acaso en la política los apellidos no se repiten en los cargos?

En un reciente video, un delirante y recién elegido diputado de Republicanos llega a cuestionar el voto femenino. ¿Broma? Nuevamente recurramos a Eco, lo que se dice es lo que se piensa. Se agrega además que los inmigrantes violan a las mujeres. ¿No hay violadores chilenos acaso? ¿Cuántos violadores inmigrantes hay realmente? Puras frases lanzadas al aire de manera irresponsable. Vamos hacia la barbarie y es necesario defender lo que tenemos de democracia, imperfecta, pero democracia al fin de cuentas. La cuestión hoy es libertad o barbarie de extrema derecha.

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