La muñeca simbólica

La fábula de Esopo del escorpión y la rana me recuerda la evidencia fotográfica de hoy donde machos recios, con cargos públicos y algunos precandidatos presidenciales se ríen a carcajadas sobre un proscenio con el “obsequio” de un artefacto que se asemeja al cuerpo femenino, resaltando en un llamativo colorado la zona vaginal y un letrero llamando a estimularla.

El escorpión (de género masculino) le pide a una rana que le ayude a cruzar el río, prometiendo no hacerle daño. La rana accede subiéndole a sus espaldas pero cuando están a mitad del trayecto el escorpión pica a la rana. Ésta le pregunta incrédula "¿cómo has podido hacer algo así?, ahora moriremos los dos", ante lo que el escorpión responde: "no he tenido elección, es mi naturaleza". Moraleja, «no trates de engañarte con alguien creyendo que es o puede ser igual que tú…».

El macho siempre verá a la hembra como tal y llegado el momento eso quedará en evidencia, la risa les salió naturalmente a todos por igual, el discurso era sólo eso, para ganar el cargo con votos femeninos se habla de igualdad de género, bla, bla, bla...  al final la convicción interna es otra.

Lo que ha ocurrido con este episodio revela la importancia que damos a los símbolos, y lo que éstos son capaces de comunicar colectivamente, espontáneamente y sin duda alguna. El símbolo es aquello que para quienes comparten una cultura tiene un significado determinado. En este caso lo que cada uno de esos hombres públicos de terno y corbata significó de aquel artefacto fue unisónico e indudable.

Se ha dado aquí una gran manifestación del más puro interaccionismo simbólico al estilo Blumer quien afirma que las personas actúan sobre los objetos de su mundo e interactúan con otras personas a partir de los significados que los objetos y las personas tienen para ellas. El símbolo permite trascender el ámbito del estímulo sensorial y de lo inmediato, amplía la percepción del entorno facilitando la imaginación y la fantasía.

Así como un personaje con delantal blanco y fonendoscopio recuerda a un médico, o la bandera de un país representa a esa nación, vamos significando los símbolos naturalmente sin racionalidad. Los significados son producto de la interacción social, principalmente la comunicación que se convierte en esencial, tanto en la constitución del individuo como en la producción social de sentido. El signo es el objeto material que desencadena el significado, y el significado es a su vez el indicador social que interviene en la construcción de la conducta.

Así las personas seleccionan, organizan, reproducen y transforman los significados en los procesos interpretativos en función de sus expectativas y propósitos. Los grupos y la sociedad se constituyen sobre la base de las interacciones simbólicas de los individuos al tiempo que las hacen posibles.

Por eso es tan trascendental el referido episodio, dentro del paradigma interpretativo que analiza el sentido de la acción social desde la perspectiva de los participantes se concibe a la comunicación como una producción de sentido dentro de un universo simbólico determinado.Todos los discursos “políticamente correctos” referidos a la mujer, fueron derribados con este gesto, su aceptación y celebrada recepción. La interacción simbólica reemplazó la comunicación verbal y todas las palabras. El efecto comunicacional de un artefacto de goma -o plástico- fue totalizante. La sinergia fue completa entre el que obsequió y el que fue obsequiado, agregándose la risotada colectiva y solidaria del género masculino.

La concordancia en esta interacción simbólica abrió el cauce comunicacional sin dejar duda alguna al momento de la expresión, no hubo vacilaciones en la actitud y predisposición respecto del tema, y la idea transmitida tuvo un resultado exento de titubeos, resultando exitosa.

Interacción y construcción de significados son dos procesos indisolubles, nada más que decir …el mensaje quedó claro, se cayeron todas las máscaras y la naturaleza prevaleció.

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