Teleférico Bicentenario: una integración necesaria

Santiago ha logrado construir un sistema de transporte público que destaca en América Latina. Cuenta con 149 kilómetros de Metro y más de 4.000 buses eléctricos, que representan más del 60% de la flota. A esa modernización se suma un avance menos visible, pero fundamental para las personas: la posibilidad de combinar Metro, buses y Tren Nos mediante un sistema de pago y tarifa integrada. Para quienes viajan a diario, eso significa traslados más simples y menores costos.

Por eso, resulta contradictorio que el Teleférico Bicentenario, próximo a conectar Providencia con Huechuraba en 13 minutos, pueda iniciar sus operaciones sin integración tarifaria. Sería incorporar una infraestructura moderna, pero obligar a sus pasajeros a pagarla como un servicio aislado. El alcalde de Huechuraba, Maximiliano Luksic, ha advertido justamente ese riesgo: que el teleférico termine siendo más un atractivo turístico que una alternativa para los desplazamientos cotidianos.

Naturalmente, integrarlo tiene un costo. Según cifras difundidas por la prensa, se necesitarían alrededor de US$8 millones por año, que representa menos del 1% del subsidio de Red Movilidad en 2026.

Hay, además, una fuente posible de recursos que no debiera ignorarse: reducir la evasión en los buses, que alcanzó el 37,4% en el primer semestre de 2026. Recuperar parte de esos ingresos permitiría aliviar las necesidades de subsidio del sistema y podría contribuir a financiar la integración.

En ese marco, una salida es compartir el financiamiento entre el Estado y los usuarios del teleférico, estableciendo un recargo por conexión, pero sin perder la tarifa integrada. Ese cobro adicional no debiera aplicarse a estudiantes ni a adultos mayores, preservando sus beneficios tarifarios. La clave es que conectar no implique pagar dos viajes completos, sino un cargo adicional moderado, de modo que el teleférico se convierta en una alternativa real para los desplazamientos cotidianos.

El Gobierno y la concesionaria tienen espacio para alcanzar un acuerdo. Después de años de avanzar hacia una red más moderna y conectada, sumar un teleférico que funcione como servicio aislado sería un retroceso. El desafío no es solo inaugurar una obra: es asegurar que se integre al transporte que miles de personas utilizan todos los días.