Violencia de género, más allá de las campañas

Como sociedad somos testigos del terrible ataque en Coyhaique a Nabila Riffo, una joven madre de 28 años, que sufrió una agresión tal brutal como perder sus ojos a manos del agresor. No es el único caso, en lo que va del año 14 mujeres han sido asesinadas en nuestro país, escalofriante.

La violencia contra las mujeres y contra los niños es una realidad que se vive sordamente en especial en los barrios más vulnerables, aunque las cifras muchas veces esconden una realidad aún más compleja. La peor cara de la injusticia social y de la enorme desigualdad que afecta a Chile, se grafica en esta situación.

Ello nos obliga a ser críticos, y buscar en las acciones supuestamente preventivas implementadas su efectividad, y pareciera que las campañas publicitarias no son el mejor camino para remediar una lacra tan profunda como es la violencia de género, el machismo y el abuso de menores. No basta,carecemos de real intervención del Estado.

Falta mucho trabajo hacia impulsar un cambio cultural de largo aliento, que condene todo tipo de violencia, resalte la igualdad y la colaboración entre pares.

Quisiéramos ver esa urgencia y ese nivel de profundidad en la mirada del SERNAM y de los demás organismos intervinientes en el tema del combate a la violencia en el seno familiar.

Es relevante tener campañas de difusión, con rostros conocidos, con llamados a poner fin al acoso y violencia contra la mujer, pero insisto en que parecen ser pinceladas frente al enorme desafío que como país debemos enfrentar para vencer la violencia como forma de convivencia.

No sólo es el machismo, también es el alcoholismo, la drogadicción, la falta de educación, la violencia infantil, la falta de empleo, entre otros múltiples factores, los que detonan estos ataques tan aberrantes como el que conocimos en el caso de Nabila.

Se extraña una propuesta a largo plazo y esa intervención más gruesa y contundente por parte del Gobierno, ya que no nos podemos quedar en la condena de la violencia o en la mera denuncia. Aún no vemos una postura país que releve todos estos elementos en perspectiva y proyecte una solución real.

No queremos ni una mujer menos y para eso no sólo hay que evitar en lo inmediato la comisión de delitos violentos, sino que parece que hay que ver este drama de una manera más sistémica e integral.

Mientras hacemos campañas publicitarias, se está perdiendo tiempo valioso para rescatar de la violencia a miles de niños y niñas que viven en un ambiente de violencia social que se esconde debajo de la droga, el alcohol, la falta de trabajo y la mala crianza.

Duele decirlo de esta manera tan franca, pero es cierto: hay un Chile que es muy discriminador y violento con sus ciudadanos desde la infancia y es allí donde se anidan futuros agresores. Hay que hacer algo ahora por cambiar esas conductas.

Mi compromiso es hacerme parte activa por cambiar el sistema y prevenir la violencia de género. 

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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