Neoliberalismo y “el Modelo”

                  

                                                                                                                                      

En la actualidad el término neoliberal tiene variados usos. Para algunos, especialmente jóvenes y de izquierda, caracteriza al “Modelo” económico vigente, que sería el causante de la desigualdad y los abusos existentes en la sociedad chilena, que la Concertación tuvo que aceptar como transacción para recuperar la Democracia. En el otro extremo, personeros de la derecha extrema se declaran como tales y aseguran que el progreso de Chile se debe a estos principios implantados por la Dictadura en los primeros lustros de ese régimen.

Ambas posiciones obedecen a visiones simplistas, en el sentido que el término es complejo y diversificado en sus aplicaciones concretas, lo cual lleva a intentar precisar su contenido. 

Conviene aclarar los elementos esenciales que lo constituyen, partiendo por su concepción del ser humano.

El postulado principal del neoliberalismo es una derivación de la tradición del liberalismo clásico: el bienestar individual genera el bienestar social. ¿Cuál es el mecanismo para lograr este objetivo? el funcionamiento libre de los mercados.

El neoliberalismo surge como una reacción ante el keynesianismo y el desarrollismo Cepaliano. Constituye una escuela de pensamiento con elementos claros, basados en las ideas de L.von Mises y F.Hayek, cuyas expresiones políticas actuales más poderosas están en Milton Friedman y la Sociedad Mont Pelerin.

Si bien el término “neoliberal” tiene una aplicación real muy amplia y variada, debe distinguirse de otras orientaciones derivadas de la Escuela de Friburgo, como el ordoliberalismo de Walter Eucken, que generó la Economía Social de Mercado implementada en Alemania y otros países europeos y a la cual trató de sumarse con escaso éxito la Dictadura criolla en sus tiempos iniciales.

Sus bases principales serían…

1.- El ser humano es esencialmente racional e individualista y responde a estímulos materiales, en que se privilegian los de carácter económico y la búsqueda de su bienestar personal. Está centrado en si mismo y en los que lo rodean.

2.- Entre los derechos fundamentales, la libertad prima sobre la igualdad y la solidaridad.

3.- El bienestar social es la suma de los bienestares individuales, siempre que no se afecten los derechos de los demás, especialmente la propiedad. La competencia permite aumentar el beneficio personal y es esencial para el progreso, pues la búsqueda del logro individual genera el bienestar colectivo. Las externalidades, si existen, se resuelven por negociaciones entre los individuos, no es necesaria la intervención de la autoridad.

4.- Los mercados funcionan con eficiencia y permiten una asignación óptima de los recursos actuales y futuros; por lo tanto, hay que dejarlos actuar con libertad y se ajustan con rapidez si no se les ponen obstáculos (“la mano invisible” de Adam Smith). Incluso los monopolios naturales no deben ser intervenidos, pues las ganancias anormales atraerán a otros empresarios para ofrecer el servicio.

Los mercados  de factores productivos deben actuar sin trabas: la movilidad de los trabajadores entre empresas no requiere de la intervención regulatoria del Estado y los sindicatos deben ser desalentados pues constituyen fuerzas monopólicas. El sistema de precios permite asignar los recursos productivos de una manera óptima a través de las señales que entrega a los agentes económicos.

5.- Los empresarios son un elemento clave, pues generan las iniciativas y el emprendimiento, motivados por las utilidades. Además, incrementan el ahorro y la inversión, que posibilitan el crecimiento productivo; no se les debe colocar obstáculos y los derechos de propiedad deben estar bien establecidos. Entre ellos habrá ganadores y perdedores, para los últimos servirá de aprendizaje por los errores cometidos.

6.- Las prestaciones sociales, tales como la educación, la salud, la vivienda y las pensiones, pueden ser entregadas a privados que actúen como empresas. De esta forma la igualdad de oportunidades posibilitará una justa distribución del bienestar y el ingreso.

7.- En una sociedad que funciona sin externalidades y con mercados eficientes, las tareas del Estado se reducen a las funciones clásicas, como la defensa nacional, el orden público, las relaciones con el exterior y la administración de justicia.

No son necesarios el Estado empresario y las normas regulatorias que entraben el funcionamiento de los mercados. Según Friedman “el papel del Estado consiste en servir de árbitro para impedir que los individuos luchen entre si”, aceptando las funciones clásicas que le asigna Smith, a las que agrega la de proteger a los “irresponsables”, es decir, quienes no se pueden valer por sí mismos.

En un mundo neoliberal, las políticas macroeconómicas serían mínimas.

a)   El tamaño del Estado sería muy reducido, pues solo tendría que cumplir las tareas clásicas y los impuestos serían simples, pues aquellos a la renta de las empresas y personas reducen la actividad económica y desalientan la oferta de trabajo; los tributos indirectos introducen perdidas de bienestar e imperfecciones en los mercados. En definitiva, el impuesto óptimo sería de suma fija, que afectaría en menor medida la asignación de recursos. La Política fiscal sería mínima y sin generar déficit.

b)  La inflación estaría controlada por los mercado libres que se ajustan. Por lo tanto, la política monetaria sería innecesaria.

c)    Las relaciones externas se basarían en la libertad de exportaciones e importaciones y junto a la apertura financiera harían inefectiva la política cambiaria.

d)  Si se reduce el crecimiento económico, la política adecuada no sería aumentar el gasto fiscal, sino reducir los impuestos.

Algunas de estas características del neoliberalismo han influido en la evolución de la sociedad chilena de los últimos decenios, en especial el individualismo, el consumismo y la mercantilización.

En la evolución de Chile el neoliberalismo tuvo la mayor influencia durante la Dictadura y sus principios se implementaron intensivamente, aunque con limitaciones hasta 1982-1983, en que la crisis no pudo ser superada a causa que “el Modelo” neoliberal no respondió con la flexibilidad y eficiencia que los gobernantes esperaban y la sociedad era bastante más compleja que lo presupuestado.

+ La calidad del empresariado resultó ser demasiado heterogénea, conviviendo valiosos innovadores junto a una mayoría de “rentistas” que crearon poco valor, pero sí mayores ingresos personales a través de la especulación financiera.

+ Los mercados  de bienes y servicios estuvieron lejos de operar con eficiencia y generaron situaciones cada vez menos competitivas, permitiendo una creciente concentración productiva, despertando protestas a causa de los abusos y el “lucro”.

+ La desigualdad de la sociedad presionó a los recursos del Estado para reducir la pobreza y enfrentar tareas asistenciales. Las mayores libertades en los mercados laborales no resolvieron los tradicionales problemas de desocupación y subempleo y ofreció argumentos para la regulación del Estado.

+ El individualismo y la mercantilización llevó a la disminución de la solidaridad.

Son varias las realidades que impidieron su aplicación integral, a causa del extremismo de sus valores y la complejidad de la sociedad. Pueden darse algunos ejemplos.

Los seres humanos no actúan solo por estímulos materialistas ni únicamente por motivaciones económicas, existen otros valores que tienen gran importancia, entre ellas la igualdad y la fraternidad. El individualismo ha generado la segmentación de la sociedad y la excesiva mercantilización provocan el materialismo y el consumismo tan presentes en el comportamiento ciudadano.

Incluso en una economía básicamente de mercado como la chilena, existen rezagos de importancia, no se ajustan con la rapidez requerida, lo cual genera distorsiones y desequilibrios, especialmente en variables que reaccionan en el largo plazo.

Las inflexibilidades propias de toda sociedad humana, sobre todo en los cambios culturales, hacen surgir crisis y desajustes difíciles de superar en períodos breves.

La rapidez del cambio en el mundo actual y la aparición de nuevos objetivos como la preservación del medio ambiente, impiden la reacción rápida de los mercados, tal como lo requiere el neoliberalismo.

La concentración productiva y del poder social, unida a los abusos de los más poderosos, generan insatisfacción en la mayoría de la población, ya que el “chorreo” previsto por el crecimiento económico ocurre con tardanza y lentitud.

El neoliberalismo supone una sociedad globalizada para ser eficaz, pero la existencia de países con diferentes estructuras políticas y estados de desarrollo lo impiden e incluso ocasionan la pérdida de la identidad nacional.

Solamente a partir de 1990, con los gobiernos de la Concertación y los profundos cambios que se implementaron en las estrategias de desarrollo económico y social, bajo el objetivo “crecimiento con igualdad” se logró un notable progreso en ambos fines.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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