La intuición de Mon Laferte

Mayo de 1983 tuvo características que vale la pena destacar, entre otras, se cumplían 10 años de dictadura y se iniciaron las protestas en contra del régimen, que pasaba por un periodo de crisis económica, social y política, y - como dato de la causa - en Viña del Mar nacía Norma Monserrat Bustamante Laferte.

Las nacientes manifestaciones pacíficas fueron combatidas por la dictadura utilizando la violencia y el crimen como modo de coerción, implementando represalias colectivas e intensificando la persecución y el destierro a quienes se resistían. Todavía tenemos en nuestra retina el accionar de carabineros y militares que, de amanecida, allanaban poblaciones y sacaban de sus casas a todo hombre mayor de 14 años para maltratarlos en algún sitio eriazo.

No conozco a Monserrat Bustamante Laferte, pero de acuerdo a su fecha de nacimiento ella tenía meses cuando, en el marco de la cuarta protesta fueron asesinadas 29 personas, entre ellas, Sandra Janet Henríquez Aguilar, una niña de 14 años.

La pequeña Monserrat tenía casi dos años, en 1985, el día que Carabineros ejecutó a los hermanos Rafael (18 años) y Eduardo (20) Vergara Toledo.

Un día después, otros carabineros secuestraron, torturaron y degollaron al diseñador Santiago Nattino, al sociólogo José Manuel Parada y al profesor Manuel Guerrero.

Meses más tarde, el 4 de septiembre de 1985, un piquete de carabineros irrumpió en la Población La Victoria, reprimió a los pobladores y mató de un balazo al sacerdote francés André Jarlan.

Monserrat Bustamante era una pequeña niña y crecía en medio de abusos y crímenes, en donde carabineros era un actor importante, imagino que en su entorno se comentaba la situación del país, algunas informaciones que aparecían en los medios de comunicación y la incertidumbre y temor que eran parte de la cotidianeidad de los chilenos.

Siendo una veinteañera, Monserrat Bustamante Laferte se hace conocida en la industria televisiva y años más tarde despliega todo su talento y compromiso social, como Mon Laferte.

Como joven, imagino que con estupor, se informó de la Operación Huracán, montaje investigativo de Carabineros que - bajo el amparo de la Ley de Inteligencia - en 2017 detuvo a 8 comuneros mapuche acusados de formar parte de una asociación ilícita terrorista. 

Meses más tarde, el Ministerio Público confirmó que la Unidad de Inteligencia Operativa Especial de Carabineros manipuló las pruebas que incriminaban a los detenidos e intervino fraudulentamente mensajes en sus teléfonos. Todos los comuneros quedaron libres.

Un año después, nos tocó vivir con dolor el asesinato de Camilo Catrillanca, quien trabajaba en su tractor cuando un balazo de Carabineros le destrozó la cabeza; una década antes otro carabinero baleó a Matías Catrileo Quezada y otro uniformado hizo lo mismo con Alex Lemun, de solo 17 años.

Penas bajísimas han tenido los responsables, cuya primera intención ha sido negar o alterar lo sucedido. ¿Indigna la impunidad?

También Carabineros está involucrado en la desaparición (2005) de José Huenante, 16 años, a quien se le vio por última vez en una patrulla policial perteneciente a la 5ª Comisaría de Puerto Montt.

Sobre el desfalco a la institución, somos todos testigos de esta verdad judicial, que supera los 28 mil millones de pesos.

¿Indigna la corrupción?

Durante el denominado estallido social, carabineros ha sido el cuerpo militar más represivo; hoy se investiga la muerte de 26 personas, entre aquellos casos el presunto suicidio por ahorcamiento de 2 hombres que se encontraban detenidos en comisarías y la muerte del trabajador mecánico Álex Núñez quien, se denuncia, falleció después de una golpiza dada por carabineros.

Además, 3.000 mil heridos, más de 300 personas con daño ocular, casi 90 personas abusadas sexualmente y denuncias de torturas apuntan a la institución.

Cuando Mon Laferte dice sobre los incendios que "hay muchos casos donde la misma policía y los mismos militares fueron quienes estuvieron incendiando", se está haciendo cargo de un rumor y agrega que "eso todavía no está claro".

Lo que se requiere es que ese rumor sea investigado y la opinión pública sea informada.

Créanme que lo sano y deseable para un país es tener una policía cercana, correcta, apegada a las leyes, respetuosa de los derechos humanos, con capacidad operativa y de inteligencia.

Mon Laferte habla de lo que siente, cree o ha escuchado. El país, atónito, observa y padece una policía militar que requiere ser intervenida por el poder civil y refundada, creándose una institución apegada a altos estándares para asegurar eficacia investigativa y una oportuna intervención operativa en concomitancia con el respeto de todos y cada uno de los derechos humanos.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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