Los viejos, héroes de la pandemia

Hace un quinquenio el tema de las pensiones ocupaba un lugar postrero entre las demandas sociales de la población chilena, pero progresivamente fue ascendiendo escalones en las preocupaciones ciudadanas, no solo porque  la población chilena envejecía con rapidez.

Hoy está en el centro del debate político, agudizado porque la pandemia afecta de preferencia a los más viejos. A medida que pasa el tiempo, el Gobierno ha ido cambiando su visión original sobre este asunto, que no estaba claro en su programa, y trata de buscar innovaciones a sus proyectos legislativos, intentando llegar a acuerdos con la Oposición, de manera de lograr que se aprueben sus iniciativas legales; pero sus contradictores hace ya tiempo que perdieron no solo su precaria unidad sino también sus postulados esenciales para el futuro.

En esas condiciones, más que claridad se siembra la confusión, dando origen al populismo y la búsqueda de la publicidad, tan atractiva en este mundo mercantilizado en que se vive.

Ejemplos llamativos son numerosos, pero se pueden seleccionar algunos de reciente presencia: a) No+AFP, de un grupo de senadores de oposición y b) la propuesta de retirar parte de los fondos de pensiones acumulados en las AFP.

El proyecto de los senadores Navarro, Provoste, De Urresti, Latorre y Órdenes plantea la derogación del DL 3500 que dio origen a las AFP, nacionalizar los fondos de pensiones y crear una nueva institucionalidad estatal para su administración.

Este sistema solidario estaría compuesto de una pensión básica universal e incorporaría auxilios de vejez, invalidez y sobrevivencia. Aseguraría ingresos a lo menos iguales al actual salario mínimo garantizado (alrededor de $350.000 mensuales), y se financiaría con aportes paritarios de trabajadores y empleadores, además del Estado.

Las cuentas individuales de los actuales imponentes de las AFP se traspasarían a un nuevo Instituto de Seguridad Social de Chile, de administración estatal. Las AFP dejarían de existir. A pesar que no hay muchos detalles sobre el funcionamiento de las cuentas individuales y su relación con los beneficios que ofrecerían a los ahorrantes. Las pensiones quedarían en el ámbito estatal.

Hay dos diferencias fundamentales con los proyectos que actualmente se debaten en el Parlamento, aparte de su carácter populista.

Desaparece todo tipo de administración financiera y de gestión de tipo privada

No existe claridad sobre los términos “nacionalizar los fondos administrados por las AFP”, en circunstancias que la mayoría de los chilenos opina que son de propiedad de los imponentes.

La actual discusión en el Congreso Nacional habría logrado ciertos avances sobre la base de mantener el ahorro individual de los cotizantes, aunque en instituciones no AFP, pero con importantes controles estatales.

Los aportes previsionales tendrían un fuerte incremento en la cotización empresarial y se destinarían a una mejoría de las pensiones personales y, otra parte, a contribuir a financiar los recursos del sistema solidario de naturaleza estatal. El debate está centrado en la magnitud y destino de las cotizaciones y en las características del ente estatal que administraría el sistema.

Sin embargo, tampoco en el proyecto de ley en actual trámite parlamentario se han abordado varios aspectos de la mayor importancia, pero políticamente incómodos.

1.- El régimen previsional de los uniformados.

2.- La inversión de fondos previsionales en el extranjero que buscan una mayor rentabilidad, pero con efectos negativos sobre las políticas macroeconómicas, especialmente la cambiaria.

3.- La atribución de las AFP de participar en las juntas de accionistas de las S.A. que designan directores, en circunstancias que los dueños de las acciones son los imponentes, los cuales no participan en los “clubes de Toby” que concentran el poder.

4.- La mantención de tratos diferentes a mujeres y hombres en la edad para jubilar, así como evitar aumentar esas fechas, dados los cambios demográficos que han ocurrido. Ambos cambios son esenciales para mejorar las pensiones pero son impopulares, “políticamente incorrectos”.

5.- La postergación permanente de la obligación de efectuar imposiciones a los trabajadores independientes.

6.- La debilidad de las sanciones a quienes evaden o eluden la obligación de pagar sus aportes previsionales.

Independiente de su admisibilidad en la tramitación parlamentaria, el proyecto de los senadores Navarro y otros tiene interés desde varios aspectos.

Siembra mayor confusión respecto de una materia en que se estaban logrando avances, ¡los viejos pueden esperar! ya lo han hecho mucho tiempo.

Los antecedentes disponibles mostrarían que es difícilmente financiable sin generar una situación fiscal muy complicada.

Desalienta uno de los principales componentes del ahorro nacional que financia las inversiones.

Contribuye a una de las principales fuentes de descomposición política que sufre el país, el lema “en pedir no hay engaño” tan propio del peor de los populismos.

El análisis de la posibilidad de retirar parte de los fondos  de las cuentas individuales está a la espera de un mayor espacio.

En el drama que vive el sistema de pensiones chileno, que no entrega pensiones mínimas a parte de la población, la actuación por décadas de los propietarios de las AFP y sus representantes gremiales debe resaltarse, porque se ha caracterizado por ocultar no solo las debilidades del sector, sino ocultar las proyecciones que conocían al observar sus perspectivas futuras, los cambios demográficos que ocurrían, así como la necesidad de reformas profundas a las cuales se oponían.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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