Nadie quiere abortar

Es cierto, nadie quiere abortar, porque nadie quisiera quedar embarazada para luego enterarse que la vida de la futura madre corre peligro; nadie quisiera continuar un embarazo sabiendo que el feto nacerá muerto o, que el embarazo es producto de una vil violación.

No han sido pocos los actores políticos -fervientes opositores al proyecto de ley- que han llamado asesinos a quienes apoyan el proyecto de despenalizar el aborto terapéutico, como si se buscara terminar con la vida de un feto sólo por capricho, o como si con este proyecto en el futuro se pudiera abortar en cada esquina o centro de salud sin motivos ni razón, incluso una ex ministra lo comparó con cortarse las uñas, como si se estuviera legalizando los abortos en las peluquerías.

Obligar a una víctima de violación a mantener un embarazo es una verdadera condena, un acto inhumano y lleno de crueldad, quienes se oponen a dar esa opción, no son capaces de ponerse durante un segundo en el  lugar de la mujer, tal como dijo el sacerdote Mariano Puga “molesta, que los sectores que más se oponen al aborto en todas sus formas son los que menos se preocupan de cuándo esa guagua nace”.

Empatía, ponerse en el lugar del otro, intentar ver más allá de nuestra realidad y opinar pensando en el bien de todos y todas, eso es lo que debemos buscar, no necesitamos más discursos grandilocuentes, comparaciones forzadas y hasta en ocasiones ridículas para tratar de convencernos o incluso autoconvencerse de que todo debe seguir igual.

Es fácil oponerse a algo que no experimentamos, es fácil reclamar contra el matrimonio igualitario cuando no se es homosexual, es fácil estar en contra de la educación gratuita cuando no se tiene problema para pagar los estudios, y es fácil oponerse a la despenalización del aborto cuando se es hombre, cuando no se ha sufrido una violación o cuando se han tenido sólo embarazos sanos.

El proyecto tiene un respaldo ciudadano mayoritario, porque no busca imponer nada, sino sólo abrir opciones. Las mujeres que se enfrenten a algunas de las 3 causales y decidan continuar sus embarazos, siempre encontrarán apoyo, acompañamiento y prestaciones de salud pertinentes.

No queremos que todo siga igual, cada cierto tiempo nos enfrentamos a oportunidades de cambiar lo que parecía imposible, ayer fue la democracia, el voto femenino, hace unos meses fue  la unión civil para todos, sin importar la orientación sexual, y  la educación gratuita,  hoy es el aborto, hoy es la libertad de poder decidir.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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