Sobre “13 reason why” y el efecto Werther

En la novela de Goethe Leiden des jungen Werther (Las penas del joven Werther) publicada en 1774, el protagonista se quita la vida a causa de una decepción amorosa. El éxito de esta obra transformó a Goethe en un célebre autor y en su época, generó un curioso efecto de imitación: muchos hombres jóvenes empiezan a vestirse como el protagonista.

Algunos incluso,  se dice que unos cuarenta, se habrían quitado la vida supuestamente inspirados por el joven de la novela. Por este motivo, autoridades de Italia y Dinamarca llegaron a prohibir la venta del libro.

El año 1974, el sociólogo David Philips recuerda el Efecto Werther, en alusión al efecto de la obra de Goethe, al demostrar que el número de suicidios aumenta en Estados Unidos justo al mes siguiente de que el New York Times publica en su portada la noticia de un suicidio.

Desde entonces, en el mundo ha existido un creciente debate respecto de la manera en que los medios de comunicación deben enfrentar estas noticias, pues habría suficiente evidencia de que un tratamiento inadecuado del tema podría generar un efecto imitativo en personas vulnerables.

La discusión parece hoy en día ser más contingente que nunca, dado el éxito (y la polémica, además) de la serie de Netflix “13 reasons why”, basada en una novela de Jay Asher y que cuenta la historia de una estudiante que se suicida durante el año escolar, dejando grabaciones en casette en las que cuenta las razones que tendría para matarse.

Una de las curiosidades del asunto es que una de las productoras es Selena Gómez, quien habría apoyado este proyecto motivada tras una internación por un cuadro psiquiátrico. El caso es que la protagonista de la serie va relatando cómo supuestamente el bullying que sufre en el colegio y la sensación (tan propia de la adolescencia) de ser diferente, motivan a la joven a quitarse la vida. Si bien Netflix advierte que la serie es para mayores de 16 años, cabe preguntarse si esta restricción será suficiente para evitar la influencia que la historia pudiera tener en adolescentes susceptibles.

En el año 1986, una popular artista japonesa de 18 años, Yukiko Okada, muy conocida por haber lanzado su carrera a través de un programa televisivo de talentos, se suicida dramáticamente, en su momento de mayor fama.

Al menos 28 muertes posteriores se atribuyen a la extensa y detallada difusión que se le dio a este hecho. Este hecho, el llamado Síndrome de Yukko, es una de las razones por las que distintas organizaciones de salud, entre ellas la OMS, han advertido sobre las precauciones que deben tener los medios de comunicación al momento de informar hechos tan lamentables como una muerte autoprovocada.

Algunas de estas directrices son de sentido común, como por ejemplo: no tratar estas noticias de forma sensacionalista o no idealizar a las personas que lo cometen. También se recomienda aprovechar la oportunidad de la noticia para informar a la población de lugares o instituciones que prestan ayuda psicológica y evitar dar detalles específicos sobre la forma y mecanismo exacto por el que se produjo la muerte.

Pese a lo difícil de poder objetivar la utilidad de estas recomendaciones, hay algunas experiencias internacionales que parecen ser positivas. Tanto en Austria como en Hong Kong se ha visto una disminución significativa de tentativas suicidas tras la implementación de medidas que en la práctica limitan la información entregada por la prensa sobre muertes autoprovocadas.

Frente a este tema, sería interesante saber cuál es la postura de nuestros medios de comunicación a nivel nacional, si existe algún tipo de autorregulación y si las recomendaciones internacionales, como la de la OMS, son suficientemente conocidas por los profesionales dichos medios.

Es obvio que un hecho tan lamentable como el suicidio, en especial en adolescentes, es imposible de impedir completamente. Sin embargo, por el gran impacto que tienen las muertes violentas sobre nuestra sociedad, es imprescindible que se genere un debate sobre las mejores formas de evitarlas mientras, al mismo tiempo, se mejora el acceso a ayuda especializada a las personas que la necesiten.

Link en la WHO

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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