Odio de género

Contra todo pronóstico, las movilizaciones feministas continúan en diversas zonas del país. En otras, han obtenido importantes resultados, obligando a las autoridades respectivas a comprometerse con las demandas y búsquedas de soluciones. Se han registrado acuerdos, puesto en marcha comisiones y redactado protocolos que son pasos significativos.

Como se ha señalado, estas acciones cristalizaron las largamente postergadas demandas por el fin del acoso, la violencia de género y la inequidad, en todas sus vertientes, que aún persiste en diversos ámbitos de nuestra sociedad. Asimismo, es un fenómeno global, que también se advierte en muchos países.

En las últimas semanas diversos casos de femicidio han generado conmoción. El número de mujeres asesinadas en el contexto de relaciones de pareja en el país bordea ya las dos decenas.

La violencia de género es un problema grave. Expresa un patrón cultural propio del patriarcado que minimiza a la mujer y le asigna un rol secundario al hombre. De allí que el planteamiento por una educación no sexista sea fundamental.

Una distinta y más igualitaria formación de las nuevas generaciones, es lo que permitirá ir cambiando estos estereotipos y dejar de normalizar muchas situaciones de violencia psicológica y física que se encuentran hoy toleradas.

Basta recordar que los celos aún se recogen como atenuante en el Código Penal y que muchos medios de comunicación siguen hablando de que “la mató por amor” o “crímenes pasionales”, como si ello fuera una excusa o justificación para agresiones tan brutales.

En lo inmediato, es urgente poner en discusión la ley integral contra la violencia de género que presentó el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. Allí se busca enfrentar de un modo comprensivo este problema, en sus diversas facetas y variantes.

Asimismo, es relevante poner en el debate al menos dos modificaciones parciales, pero urgentes.

Por una parte, la necesidad de incorporar el monitoreo telemático o brazalete electrónico a las causas de violencia intrafamiliar. En los últimos crímenes contra mujeres advertimos la existencia de medidas cautelares incumplidas.

Podemos y debemos usar todos los medios tecnológicos disponibles para prevenir que ello se repita. Presenté un proyecto de ley que está en la Cámara de Diputados y debiera ser aprobado a la brevedad. Se requiere el compromiso del ministerio de Justicia para poner a disposición de los tribunales esta herramienta.

Por otro lado, es relevante avanzar en la modificación del femicidio, establecido hoy en el Código Penal sólo como una variante del parricidio, ampliando el tipo a lo que en doctrina se denomina el odio de género, contenido en legislaciones como la argentina, esto es violencia que encuentra su causa en la condición de mujer de la víctima, aún cuando no medie una relación de pareja con el agresor.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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