Una elección abierta

La elección presidencial está completamente abierta. La primera vuelta de los comicios chilenos será a la peruana, con fallos fotográficos de última hora. Hoy hay cuatro candidatos que pueden pasar a la segunda vuelta. Veamos a cada uno por separado.

Gabriel Boric es un candidato atípico en la tradición republicana chilena. Hizo llamados a la desobediencia civil justo antes del estallido social, ha cambiado de postura una y otra vez en temas relevantes (pensiones, ley barricadas, sólo por mencionar algunos) y representa a una coalición -Apruebo Dignidad- cuyo eje gravitacional está en el Partido Comunista de Jadue.

La senadora DC Yasna Provoste, por su parte, representa a la vieja política. Pese a haber ostentado cargos públicos en varios de los gobiernos de la extinta Concertación, ella reniega del legado de esos años y los cuestiona como parte de un orden "neoliberal". Es de la facción más de izquierda de la DC, lo que explica que sea autora del proyecto de ley de indulto a los "presos de la revuelta". Resulta difícil pensar que un gobierno suyo pueda recuperar el orden y quitarle la calle a los vándalos y delincuentes.

José Antonio Kast, en tanto, es el espejo de Boric. Su posición en las encuestas se explica por un escenario de polarización en el que la política comienza a reducirse a debates en blanco y negro. Su principal problema es que para construir una alternativa viable de gobierno se requiere de un centro político, electoral y partidario, capaz de conformar una mayoría que garantice estabilidad y gobernabilidad, algo que lees esquivo.

Finalmente, Sebastián Sichel ha sido el blanco de todos los ataques y operaciones político-comunicacionales destinadas a disminuir sus opciones de pasar a la segunda vuelta. Ello porque tanto Boric como Provoste saben que les puede ganar en el balotaje. Le tienen miedo en la segunda vuelta, porque son conscientes que Sichel apela a los chilenos con un discurso de unidad, que pone a las personas en el centro. Las encuestas dan para mucho, pero lo que realmente importa es lo que van a pensar todos los electores de centro y centroderecha cuando lleguen a la urna.

Ante la posibilidad de un gobierno de Boric y los comunistas, las personas se inclinarán por la opción moderada que defiende la libertad y la gobernabilidad. Eso es lo que representa Sichel y por eso en este escenario fragmentado y volátil, es por lejos la mejor opción para los chilenos y chilenas que quieren vivir bien, en un país más justo, donde se premia el esfuerzo y empeño por salir adelante.

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